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Fuga de capitales: inversión hondureña crece en El Salvador

Empresas de Honduras cuadriplicaron la inversión en el vecino país entre 2015 y 2019.

Imagen panorámica del casco histórico de San Salvador.
Imagen panorámica del casco histórico de San Salvador.

SAN PEDRO SULA.

Mientras el Gobierno busca llamar la atención y atraer capital extranjero, empresas hondureñas cuadruplicaron la inversión en El Salvador entre 2015 y 2019.

En 2009, según cifras del Banco Central de Reserva (BCR), el monto de la inversión hondureña en El Salvador era de $13.69 millones, ahora, en 2019, la cifra supera los $221.86 millones.

Este ascenso, el cual no tuvo una tasa de crecimiento constante en el horizonte de diez años, comenzó a tomar fuerza en 2012 ($ 56.5), se disparó en 2016 ($90.82) y desbordó los $220 millones en 2017.

El Salvador, en este momento, es un país más estable políticamente, sin embargo, en 2018 recibió $840 millones en nueva Inversión Extranjera Directa (IED), una cifra inferior a la captada por Honduras, $1,226.

El crecimiento de la inversión es consecuencia (en gran parte) de la expansión de algunas empresas nacionales en el mercado centroamericano y, a la vez, es resultado de la fuga de capitales practicada por inversionistas para reducir el riesgo de mercados inestables.

Excluyendo las inversiones por expansión, detrás de la fuga de capitales, desde el punto de vista de Sael Bautista, catedrático de política económica en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), “está la inestabilidad política, la inseguridad jurídica (porque no hay reglas claras) y la excesiva carga tributaria”.

“Cuando alguien invierte asume un riesgo, pero el riesgo se duplica en Honduras por la inestabilidad política. Por ejemplo, una toma de carretera aleja a los inversionistas. Es por eso que la inversión extranjera directa no crece y la inversión nacional prefiere ir a Guatemala, El Salvador o Nicaragua”, explica.

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La inestabilidad sociopolítica, detonada por la reelección del presidente Hernández (2017) y atizada por líderes de la oposición que buscan el poder, ha convertido al país en un destino menos amigable para las inversiones.

“Esta semana una empresa (Intrefica) que operó por más de 40 años en el sur decidió trasladarse a Guatemala. Ese es mensaje claro: dice que las condiciones no están dadas para invertir”, ejemplifica.

Sin embargo, de los países centroamericanos, Honduras no es el único que acentúa las inversiones en El Salvador. Guatemala duplicó el saldo en igual período, de $297 millones (2016) lo llevó a más de $515 millones (2019), según el BCR.

Pero “la inversión de Honduras no es tanto en empresas de productos, en manufactura, más bien en la banca. Esa inversión viene por el Banco Atlántida; Grupo Terra que compró el Citibank (hoy es Banco Cuscatlán). Hay una empresa de Honduras y Guatemala que tienen una inversión para la generación de energía eólica y hay otros montos menores”, dijo Silvia Cuéllar, directora ejecutiva de Corporación de Exportadores de El Salvador (Coexport), en una entrevista telefónica con LA PRENSA.

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Los grupos hondureños —plantea— “han identificado un sector financiero bien gestionado, bien estable, bien supervisado, bien firme y en crecimiento” y “se está pensando en ser un centro financiero regional precisamente por las características bonancibles: el crédito crece 4.6% más que el Producto Interno Bruto, 2.3%. Los depósitos andan por el 8%”.

“Yo no planteó que nosotros (El Salvador) somos mejores. Estamos peleando para tener más condiciones de seguridad jurídica, facilitación, incentivos más armonizados (...). Lo que tenemos tal vez es el reconocimiento de la mano de obra, es muy calificada, muy trabajadora. Tenemos temas que pueden incentivar la inversión, como la ley de zonas francas, ley de servicios internacionales, ley de turismo, ley de incentivos fiscales para energía renovable, ley de reintegro de los derechos arancelarios a la importación (...), pero estas legislaciones se encuentran de diferentes maneras en otros países”, reconoce.

Otra de las causas por las cuales el capital hondureño busca el territorio salvadoreño “es porque es el vecino inmediato”, dice Cuéllar.Indiscutiblemente la proximidad marca la diferencia en el flujo de capitales en el Triángulo del Norte.

Cifras del Banco de Guatemala indican que los hondureños invirtieron $141.6 millones en un período de 12 años (entre 2007 y junio de 2019) en ese otro país, cantidad inferior a la que tiene en este momento en El Salvador.

Rafael Medina, director de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT), estima que empresas hondureñas han invertido en distribución de combustible, energía y sector financiero de El Salvador como parte de su expansión internacional porque “tienen capacidad, músculo financiero” y porque “el mercado nacional les ha quedado reducido”.

“Es positivo que los hondureños hagan inversiones en otros países, como es positivo recibir inversiones extranjeras”, dice.

A la vez advierte que “Honduras ha disminuido su competitividad en los últimos ranking, en el Doing Business, Foro Mundial, inclusive en las evaluaciones de la Cuenta del Milenio”. Medina cree que “debe mejorar de manera agresiva el clima de negocios para aumentar la capacidad adquisitiva de los consumidores y lograr un mercado más grande donde las empresas puedan invertir más”.