08/01/2026
10:12 PM

¡Jesús ha resucitado!

El verdadero sentido de la Semana Santa se ha perdido. La celebración religiosa de lo que aconteció hace más de dos mil años está borrada, apenas hay vestigios de lo que debía vivirse en este momento, el más importante del cristianismo.

    El verdadero sentido de la Semana Santa se ha perdido. La celebración religiosa de lo que aconteció hace más de dos mil años está borrada, apenas hay vestigios de lo que debía vivirse en este momento, el más importante del cristianismo.

    No dudo que hay personas todavía que tratan de obtener los beneficios de esta gracia especial de la Cuaresma en particular de la Semana Mayor y gracias a Dios por ellas. Paralelamente, la violencia en nuestro país es alarmante. Ya alcanzó grados fuera de control.

    La sangre corre por las calles, los muertos se multiplican, los familiares sufren y lloran, las conciencias están adormecidas y la fuerza policial no puede contener la situación.

    Es hora de un basta ya, no se puede seguir matando impunemente, debe respetarse la vida que es sagrada y es un regalo de Dios. Ya Jesús murió por todos nosotros y nos concedió la salvación eterna.

    Aprovechemos su sacrificio y vivamos todos de acuerdo a su amor y sacrificio. Él ya nos redimió y nos perdonó. No importa el pecado que hayamos cometido, Él nos ama y quiere darnos una vida nueva y abundante. Cambiemos nuestra conducta y seamos realmente felices, porque sólo el bien nos llena plenamente y nos da verdadero gozo en nuestro corazón.

    Este domingo estamos celebrando la resurrección de Jesús, el poder que mueve la fe cristiana. La vida tiene un nuevo sentido. La resurrección lo renueva todo: la tristeza se convierte en alegría, el pesimismo en esperanza y la muerte nuestra en vida eterna.

    ¡Cristo ha resucitado¡ Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. A Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Jesús de Nazareth, el que fue crucificado, no está aquí (en el sepulcro): ha resucitado. Una vez resucitado de entre los muertos, ya nunca morirá... Si estamos íntimamente unidos a Él por una muerte semejante a la suya, también lo estaremos en su resurrección. Ésta es nuestra fe. Ahora vayan a decirles a sus discípulos.

    Éste es nuestro compromiso: Tenemos que decirle a todo el mundo que Cristo vive hoy, que ha resucitado. Pero no con palabras, sino con nuestro compromiso, con nuestro testimonio, con nuestra forma de vivir y de actuar, amando a los que nos rodean y al marginado, respetando la dignidad humana y amando a Dios por sobre todas las cosas...