Después de dos años difíciles, la esperanza de concretar nuevas inversiones extranjeras en Honduras alivia no solo al sector privado, sino a todos los segmentos de la sociedad que tenemos fe en el talento del hondureño y en las grandes oportunidades de crecimientos para la industria, comercio, la mediana y pequeña empresa y, por supuesto, para los emprendedores. Esas extraordinarias coyunturas siguen atrayendo a potenciales inversionistas que, por ahora, han hecho pausa esperando que se consolide la estabilidad del país y se garantice la seguridad jurídica.

La reciente visita de congresistas estadounidenses es un claro ejemplo que hay interés especialmente en la industria manufacturera que se ha fortalecido y genera cientos de empleos. Parte de las expectativas de esa delegación es proponer traer más empresas americanas que quieran mover la producción en China hacia Honduras, Guatemala y El Salvador, inversiones enfocadas en el área textil y automotriz. Los temas a trabajar para asegurar estas nuevas inversiones, señalaron, son energía, logística, seguridad jurídica y capacitación de personal. En resumen, necesitan condiciones favorables que ahora mismo no ven.

La empresa privada, con sobrada razón, reclama a los tres poderes del Estado que ejecuten “medidas que garanticen la seguridad jurídica y el Estado de derecho, la construcción de políticas públicas y que las reformas estén orientadas a mejorar el clima de inversión que nos conduzcan hacia un entorno de negocio empresarialmente atractivo para lograr el desarrollo social inclusivo a través de empleos dignos”. Que se comience desde el Gobierno, cuyos funcionarios deben “mantener la cordura y evitar comentarios negativos que, en vez de incentivar, espantan la inversión extranjera”, de acuerdo al Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep). Esas preocupaciones coinciden con el reciente informe del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre el clima comercial en Honduras, documento que reconoce que existen los elementos para una economía próspera, pero los esfuerzos por atraer capital “se ven opacados por decisiones políticas que han aumentado la incertidumbre”. Los inversionistas citan la corrupción, crimen, la infraestructura deficiente y el Estado de derecho débil o inexistente como las razones principales por las que no llegan más inversión privada que necesitamos para estimular el crecimiento, según este informe que no debe ser ignorado. Dejemos de espantar a quienes tienen la intención de tomar riesgo para invertir capital en Honduras a cambio de reglas claras y justas.