16/01/2026
06:35 PM

Red municipal

    El no se puede que es con toda sinceridad no se quiere, ha hallado una respuesta eficaz en la red de salud municipal de la capital industrial del país, donde la población recibe atención que suple con generosidad las notables carencias en los centros hospitalarios de la Secretaría de Salud Pública.

    Los impuestos municipales cubren el enorme vacío del Gobierno central cuyos funcionarios administran bien, mal o regular los impuestos de los ciudadanos, es decir los sampedranos contribuimos en doble vía a la salud del pueblo.

    La solidaridad es uno de los valores fundamentales en sociedades como la nuestra, pero es incomprensible que no haya reconocimiento del gobierno incluso con recursos.

    Algo similar sucede con los cotizantes del IHSS que contribuyen, empresarios y trabajadores, al sostenimiento de su sistema de salud, jubilaciones, pensiones e incapacidades.

    En lugar de reconocer el esfuerzo de los aportantes que también contribuyen al erario nacional no sólo se les da la espalda, sino que, por generaciones, ha sido aprovechada la institución para intereses partidistas.

    “En el año anterior se realizaron 240 mil atenciones en la red de salud y en el 2023 van ya 230 mil con previsiones de 300 mil para finales del año”, explica el gerente de Salud Municipal.

    Modelo del sistema municipal en la red es el macro distrito de Las Palmas donde se atiende el 50% de la demanda diaria. Otros dos, Rivera Hernández y Cofradía, y 13 clínica proporcionan gran alivio a los sampedranos y enorme carga de oxígeno a los dos hospitales públicos de la ciudad que, si ya no son capaces de atender la demanda, nada digamos si los miles de pacientes de la red municipal hubieran de hacer fila para ingresar en ellos.

    Desde las altas esferas proclaman la responsabilidad compartida que en buenas palabras del mundo de la burocracia significa “hazlo tú que yo “no puedo”.

    Así de sencillo, lo que debiera ser una labor siempre prioritaria y en ocasiones, como ahora de suma urgencia, evidencia una gran carencia y una de las mayores desgracias del pueblo que día a día clama por atención en los hospitales y en los centros de salud, cuyo personal tiene que multiplicarse y hacer “milagros” por la escasez o carencia de medicinas.

    La municipalidad sampedrana toma en serio la salud de la población que halla en las clínicas municipales remedio a sus enfermedades y achaques sin mayores dificultades y, sobre todo, sin realizar desplazamientos, como desde Cofradía, a la ciudad.

    Estas sí son soluciones reales no como aquellas otras del lío de los hospitales, cuyo financiamiento español fue rechazado, o aquel otro anuncio de que preparan plan para los estudios de las represas y salvar el valle de Sula.