27/07/2026
08:41 PM

¡Quién con una luz se pierde!

    El ambiente electoral se va caldeando, en palabras del argot popular, o más bien se van crispando los ánimos como producto de un discurso confrontativo, comprensible, o de denuncias que no siempre se acompañan de pruebas.

    Como en ocasiones anteriores, los obispos dirigen su mensaje a la comunidad católica y a todos los hondureños para que las elecciones se traduzcan “en el fortalecimiento de instituciones políticas que garanticen una convivencia justa, libre y promotora de la dignidad de cada uno”. Alto colocan los prelados el listón ante el deterioro acelerado de la calidad de vida de la población.

    Sin embargo, los guías de la comunidad católica ven “ciertos signos, que podríamos considerar positivos en la sociedad civil, en los partidos políticos, en las instituciones”, pero también señalan la influencia de “políticos incorregibles, la confrontación, el descrédito del adversario, el fraude, el engaño y la manipulación de los sencillos”.

    En este ambiente complejo, más si se ahonda en las aspiraciones, ambiciones y tramas personales y partidistas, los obispos, exentos hasta de la sombra de proselitismo, presentan unas propuestas, cuyo valor se multiplica con la autoridad moral de sus autores.

    “Pedimos a todas las personas con derecho de ejercer el sufragio que lo hagan conscientemente, es decir, con conocimiento de la realidad, habiéndose informado sobre las candidaturas y después de haber reflexionado y orado sobre lo que más le conviene a Honduras”. En otra fuente, escuchamos “no vendan el voto”. Hay que pensar, reflexionar para no lamentar después cuando ya es tarde.

    “Les pedimos también, por el bien de Honduras, que voten libremente, es decir, sin condicionar ni malversar su voto ni por sobornos, ni por presiones o amenazas, ni por simple costumbre.

    Que voten por quienes muestren un mejor conocimiento y cercanía a la realidad, por quienes dediquen más tiempo y energía a explicar sus propuestas, habiendo dado pruebas de su honestidad y compromiso con la justicia, así como de respeto al sistema democrático”. El texto es nítido, apunta directamente a gastadas, pero aún en uso, estrategias propagandísticas.

    “Exhortamos al electorado a que esté vigilante y dispuesto a detectar y denunciar cualquier fraude o práctica ilegal que pueda alterar la transparencia y el resultado de los comicios”. Es una oportunidad “para dar un verdadero testimonio de participación, de conciliación, de unidad y de respeto, por encima de los colores políticos”.

    Con la confianza de hombres de fe y la credibilidad que respalda su compromiso con Honduras, los obispos concluyen que un proceso electoral con valores puede ayudar a corregir la visión de “país violento e ingobernable” con que somos catalogados en el ámbito internacional. ¡Quién con una luz se pierde! Solo el que quiere.