02/01/2026
09:11 AM

Prudencia

    Luego de unas vacaciones de Semana Santa canceladas, debido al inicio del confinamiento a causa de la pandemia, en 2020, y de una poco concurrida por la falta de vacunas y el miedo a los contagios, en 2021, los hondureños ya hemos comenzado a dirigirnos a los sitios de descanso para disfrutar de un feriado bastante cercano a la normalidad. El alto porcentaje de personas inmunizadas, y el deseo de salir de las casas luego de un largo encierro, seguramente hará de esta Semana Santa una en la que se incrementarán los desplazamientos y personas de todas las edades se dirigirán a playas y balnearios para refrescarse en esta época del año en la que el calor aprieta a veces de manera inmisericorde.

    Sin embargo, no debemos olvidar que la necesaria prudencia debe presidir nuestra conducta en estos días que vienen. En primer lugar, debemos tener presente que el covid-19 sigue entre nosotros; que, si bien es cierto, las nuevas cepas han resultado menos mortales de lo que se temía y que, en el mundo entero, se han relajado las medidas sanitarias para evitar los contagios, así como la ocupación hospitalaria a causa de este enfermedad se ha reducido drásticamente, también lo es que, en algunos países, ha habido un alza en el número de contagiados y que, incluso, en países como China, han tenido que decretar nuevos períodos de cuarentena y los ciudadanos han debido quedarse en sus casas haciendo teletrabajo y las actividades colectivas han sido suspendidas temporalmente. Sería una pena que, luego de todo lo logrado, se diera un retroceso por nadie deseado, por todas las consecuencias negativas que el hecho tendría para la economía y para la salud física y mental de la población. Luego, tampoco podemos obviar el ya tradicional recuento de pérdida de vidas humanas que suele darse el lunes de Pascua. Precisamente, la imprudencia de los que se aventuran en el mar, o en los ríos, sin tener las habilidades indispensables para nadar en ellos; el consumo excesivo de bebidas embriagantes, la falta de precaución o el exceso de velocidad, producen, todos los años, el deceso de vidas humanas valiosas, con el consecuente dolor para las familias y para las amistades.

    Tanto las entidades gubernamentales como la empresa privada lanzan, año con año, campañas que llaman a la prudencia, a la responsabilidad, a la precaución. Quiera Dios que en esta Semana Santa se preste oídos a esos llamados y, por lo menos, se minimicen las fatalidades. Desde hace un par de semanas ya se han reportado fallecimientos por inmersión en ríos y en el mar. En nuestras manos está no continuar sumando a estas estadísticas nuevos datos fatales.