30/06/2022
01:53 AM

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Poder Legislativo

    “Más vale tarde que nunca” es el asidero de consolación que presenta la sabiduría popular para aquellos casos en los que la dilatada solución se prolonga más de lo justificado y necesario. En nuestro caso lo referimos al comportamiento del Congreso Nacional para la protección de sus miembros durante la pandemia y la pospandemia, de manera que casi se cumplen dos años sin sesiones en el hemiciclo pese a que se habían dotado las instalaciones de las medidas de bioseguridad.

    Quizá pensaron que como el sistema educativo seguía con la docencia virtual y así seguirá hasta que los alumnos reciban el programa de inmunización, ellos también tendrán trato especial como si el salón de sesiones fuese un aula y las oficinas áreas administrativas parte de la escuela. En fin, obligados por el resultado de las elecciones en los próximos días se abrirán las puertas que tendrán que ser aceitadas tras así dos años clausuradas para elegir directiva y preparar la primera legislatura de la nueva administración.

    A los escolares y quizá algún maestro les falte la vacuna, pero a los parlamentarios seguro que no, pues recibirían la inmunización con todas las garantías y privilegios. ¿Adultos mayores? En la mayoría de los hogares hay y no por ello se clausuraron las actividades, reducidas al principio de la pandemia; pero gradualmente recuperadas de manera que ya vamos en el camino de la normalidad. En el Congreso “neles pasteles”.

    En pocos días echará andar la maquinaria para organizar la directiva provisional que, en cumplimiento del mandato constitucional, llegará hasta organizar la directiva en propiedad. Todo ello con la nueva normalidad, mascarilla, distanciamiento y medidas higiénicas que hagan fuerte barrera al virus sin que haya excusa en la labor legislativa confiada en las urnas y que no se concentre en oficina del Poder Ejecutivo, sino que el debate y las iniciativas recuperen la esencia misma del Congreso.

    En el Poder Legislativo, como en algunas municipalidades, todavía hay estira y afloja para dar paso a quienes recibieron el voto de los hondureños. Es lo nuevo que llega y en lo que la población ha generado grandes expectativas, pues la autocalificación de muchos de ellos es dar respuesta pronta y eficaz a los deseos expresados en las urnas.

    Explicar para justificar que son muchos y graves los problemas podrá aceptarse en un corto tiempo, pues es verdad, pero el desaliento cundirá si se agota la paciencia y ni siquiera haya condiciones para aplicar la sabiduría popular “más vale tarde que nunca”.