Como solemos escuchar en un ambiente de confianza: noticias, ¿qué quieres saber primero, la buena o la mala? Se frunce el ceño y la respuesta con sonrisa da vía libre para escoger el mensajero el orden de la información. Esto mismo lo podemos aplicar para algunos de los contenidos periodísticos proporcionados en los medios impresos en los últimos días. Nosotros vayámonos por lo positivo para levantar el ánimo que tanta falta hace.
Por el rescate del planeta, en la campaña “El camino a París”, en San Pedro Sula se celebrará el Festival Planeta Verde para concienciar a los hondureños no solo de la importancia, sino de la necesidad de defender el ambiente, proteger los recursos naturales y contribuir así a mejorar la calidad de vida. La otra noticia buena llega de la empresa concesionaria Aguas de San Pedro, cuyos ejecutivos aseguran que no habrá escasez de agua en la ciudad.
La otra cara de la moneda que ya es evidente en numerosos lugares del país, es la sequía, producto de la presencia del fenómeno natural El Niño, agravado por el cambio climático, cuyas secuelas serán una de las peores desde 1950.
Las predicciones del calentamiento de la superficie del mar en las zonas central y oriental del Pacífico tropical apuntan a que El Niño que está en desarrollo, probablemente será uno de los cuatro más fuertes desde 1950. Los anteriores más potentes fueron los registrados en los períodos entre 1972/1973, 1982/1983 y 1997/1998.
La advertencia está ahí. No somos los hondureños amigos de las previsiones; las reacciones nacen con hechos consumados, la prevención no entra ni en los cálculos de los burócratas ni en muchas mentes de los ciudadanos como si el hoy feliz fuera eterno.
El desarrollo de las actividades en torno al festival Planeta Verde es una excelente ocasión para lanzar una intensa campaña de concienciación sobre la necesidad de proteger el ambiente para la supervivencia. Un San Pedro Sula con el feroz ataque en El Merendón es una crónica adelantada de una ciudad infernal. Hoy hay agua en las reservas subterráneas. Cuando no haya en la superficie, desaparecerá también en el acuífero.
Por un planeta verde, necesitamos un país protector de los recursos naturales y una ciudad amiga del ambiente en la que cada ciudadano contribuya a disminuir los efectos, hoy y en el futuro, del cambio climático con altas temperaturas y disminución de lluvias o precipitaciones arrasadoras porque los depredadores terminaron con el bosque.