En Gaza, Cisjordania, Líbano, Israel lanza bombardeos diurnos y nocturnos con el deliberado propósito de provocar la muerte del mayor número posible de palestinos y árabes, en una segunda edición de la “solución final” y del Holocausto hitleriano. Hoy, los descendientes de las víctimas en Europa se han transformado en los verdugos y victimarios, de manera planificada y sistemática. La historia se está repitiendo.
El papa Francisco ha nombrado una comisión investigadora para determinar si Israel está perpetrando genocidio en Gaza.
Atendiendo demanda presentada por Sudáfrica, el pasado 20 de mayo, la Corte Penal Internacional ha emitido orden de arresto del primer ministro Netanyahu y su exministro Gallant, a quienes acusa de “utilizar el hambre como arma de guerra, de manera intencional y a sabiendas, para negar a la población de Gaza alimentos, agua, combustibles, medicinas”, crímenes tipificados de lesa humanidad por el Derecho Internacional.
El portavoz del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), James Elder, declaró: “Gaza se ha convertido en un cementerio para miles de niños y es un infierno para todos los demás”. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, advirtió: “El momento más oscuro del conflicto en Gaza se está desarrollando en el norte de la Franja (de Gaza), donde el Ejército israelí está sometiendo de hecho a toda una población a bombardeos, asedio y riesgo de inanición”.
El periodista Ezequiel Kopel, especialista en el Medio Oriente, concluyó que en Gaza menos del “2% de la población, el mismo porcentaje que los sirios muertos en 13 años de guerra civil y el doble del porcentaje de los iraquíes muertos en dos décadas de guerra”, ha perecido, y las niñas, niños y mujeres representan el mayor número de víctimas fatales, amén de los amputados para impedir su deceso, ante la destrucción de hospitales e inexistencia de medicamentos. Al menos 45,000 gazatíes han perecido, pero la cifra real es mayor que la divulgada por el Ministerio de Salud de Gaza, ya que no incluye cadáveres sepultados bajo toneladas de escombros, solamente los que han sido contabilizados y sepultados.
Se arresta indefinidamente a civiles, sin formularles acusación alguna, conducidos a cárceles israelitas, sometidos a torturas y simulacros de ejecución.
¿Hasta cuándo cesará esta diaria hecatombe de infantes, adolescentes, adultos palestinos? ¿Hasta su total extinción y la anexión formal de Gaza y Cisjordania por Israel, en desafío abierto al mundo?