15/01/2026
09:15 PM

Más y más migrantes

    Nuestro país presencia un doble drama humano, pleno de sufrimientos y frustraciones: compatriotas que se desplazan desde sus lugares de origen, individualmente o formando parte de caravanas hacia Estados Unidos; igualmente, procedentes del Caribe, Sudamérica, Asia, África, ingresan a Honduras un número cada vez mayor de personas indocumentadas que anhelan poder entrar a la Unión Americana, a sabiendas de que la gran mayoría no lograrán hacer realidad su deseo.

    Y es que la administración Biden al igual que el gobernador del estado de Texas han adoptado medidas cada vez más severas e inhumanas que buscan de diversas maneras la llegada de esta avalancha de seres desesperados a su territorio, a sabiendas que, si el candidato del Partido Republicano triunfa en las elecciones de noviembre, será aún mucho más difícil el poder acceder a territorio estadounidense. El actual gobierno mexicano, colaborando con el vecino norteño, cada vez desplaza más tropas para impedir tal aspiración, que incluye también a sus ciudadanos. Y es que factores como la pobreza, violencia, desempleo, constituyen un común denominador para cualquier persona en cualquier latitud del planeta. Honduras se ha convertido en ruta de tránsito para un número cada vez mayor de migrantes indocumentados, careciendo de suficientes instalaciones físicas para recibirlos y alojarlos temporalmente, en tanto continúan en tránsito hacia Guatemala.

    La asistencia brindada por organismos internacionales resulta insuficiente, dada la cuantía creciente de necesidades que cubrir: alimentos, medicamentos, que rebasan las disponibilidades gubernamentales y eclesiales que también, en proyección humanitaria, colaboran desinteresadamente, lo que merece público reconocimiento.

    Se estima que al finalizar este 2024 al menos 600,000 personas en tránsito habrán entrado a nuestro país procedentes de Nicaragua.

    Del primero de enero al 24 de abril ingresaron 164,096 migrantes, superando en 11% la cifra correspondiente a 2023, y las autoridades y los organismos de socorro y defensa de los derechos humanos estiman que ese número podría seguir subiendo en lo que resta del presente año. Las autoridades deben adoptar medidas que protejan los derechos humanos de estas personas, objeto de chantajes, cobros indebidos, abusos, por parte de gente inescrupulosa que se aprovecha de la indefensión de ellas. Igualmente, disponer de medidas sanitarias que impidan epidemias y contagios masivos.