11/08/2022
06:12 PM

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Los bomberos

    Más de uno pensará e incluso dirá si es del círculo de poder que la apropiación indebida y el gasto o retención de la cuota que pagamos los ciudadanos destinada al Cuerpo de Bomberos es una menudencia comparada con los gravísimos problemas que enfrenta la ciudad de San Pedro Sula hoy más dedicada a celebraciones que a atender necesidades prioritarias para no tener que lamentar mañana lo que no se hizo ayer. Debiera considerarse más de fondo el problema no solo la gran deuda de por sí para alarmarse.

    ¿Quién hizo las cuentas de la tasa bomberil y quién desvió ese dinero no sabemos hacia dónde? En un país como el nuestro con la transparencia muy empañada y ausente el rendimiento de cuentas para más de uno todo pasa sin que pase nada. De tal manera que los de ayer dejaron la deuda, los de hoy prometieron pagar en cuotas, pero la complicidad del pasado es presente y en lugar de disminuir, la deuda aumenta.

    Ahora resulta que se necesita un decreto del Congreso Nacional para que puedan llegar los recursos aportados por la población al Cuerpo de Bomberos que se declara en calamidad, pues hay que pagar salarios, modernizar y dar mantenimiento al equipo. Estamos a las puertas de la temporada de huracanes y en quienes confiamos los sampedranos, no en el alcalde, regidores y gerentes municipales, esperan que, mediante un decreto, pues están muy de moda las amnistías, desaparezca el siete por ciento, castigo del impago.

    Está visto que en todas partes se cuecen habas y a los cocineros se les premia mientras que organismos e instituciones han de penar y como en el caso de los bomberos la resignación los lleva a aplicar aquello de “peor es nada”. No debe ser así. Las cuentas claras, más cuando en la fuente de los recursos está definido su destino, su ruta y tiene responsabilidad no solo quien hace micos y pericos, sino los cómplices desde lo más alto que callan.

    La apropiación indebida es un largo y enraizado vicio que evidencia la corrupción y la impunidad o como se dice no es lo mismo administrar con las manos puras que las puras manos y es precisamente esto último lo que continúa fortaleciendo no coyunturas sino estructuras que llegan a lo más y desde allí se envía el nefasto mensaje “mandamos nosotros”. Es necesario dar a cada uno lo suyo y en caso de incumplimiento exigir responsabilidades sin mirar o zutanito o menganito, a un color u otro porque por estos derroteros la frustración aumenta, las promesas siguen como monumento inútil de buena voluntad. En resumen, “estamos en una situación bastante crítica, en números rojos”.