28/11/2022
12:29 AM

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La tercera avenida

    Los últimos seis alcaldes de San Pedro Sula han asumido el cargo prometiendo poner orden en la tercera avenida, la calle del comercio sampedrana que pasó de ser el ícono emblemático de la ciudad a convertirse en un mercado sucio y maloliente por la cantidad de vendedores estacionarios y ambulantes que se apoderaron de la céntrica vía. Claro, ninguna administración ha cumplido, sea por negligencia, por temor a represalias o simplemente por no perder los votos de esas familias que viven de las ventas callejeras. Así, en vez de ir mejorando, la situación ha ido de mal en peor, cuando recién se estima que ya son 13,000 vendedores los que hacen imposible transitar por el centro, mil de ellos en la tercera avenida. Esa cantidad se ha disparado producto del deterioro de la economía, la falta de empleos y por la ausencia de autoridad y de políticas claras para el ordenamiento de ciudad.

    La pasada administración, que hizo fallidos intentos por desalojar y limpiar la vía, se había comprometido a impulsar la construcción de un megamercado contiguo a la Gran Central Metropolitana de Buses, en un terreno donado por el Estado. Según publicaciones de LA PRENSA, que ha dado seguimiento al asunto, los vendedores estaban convencidos de que esa era una buena solución y, aparentemente, habían decidido irse a los locales que iban a construirse en la propiedad localizada sobre el bulevar del sur. Sin embargo, como ocurre con cada nuevo gobierno, el plan del megamercado no va a ejecutarse, aunque el terreno está ahí, a disposición, y los puestos y carpas de los vendedores siguen bloqueando el centro sampedrano. Un mercado no es solución, plantea el alcalde Roberto Contreras, que ha presentado una propuesta que incluye volver peatonal seis calles de la avenida para colocar 90 quioscos que, asegura, pueden albergar a 360 vendedores. Y aunque la idea y las maquetas del proyecto no parecen disgustar a los arquitectos consultados, el problema no va a resolverse con 90 quioscos. Porque si bien es urgente adecentar y dejar transitable el centro, también es apremiante mejorar la vida de esos vendedores, dar una solución integral.

    Lo rescatable es que esta administración ha puesto en agenda el reordenamiento del centro, que el alcalde Contreras se ha comprometido a socializar su proyecto; que las autoridades van a escuchar a quienes creen que 90 quioscos son tantos que terminarán saturando esa nueva peatonal que proponen. El alcalde no debe desechar la idea de construir mercados que sean amplios, modernos y dignos. Mercados que resuelvan el problema actual, pero con una visión futurista.