25/05/2024
02:35 PM

Estrategia, sorpresa

    Basta con echar una mirada a la historia o consultar a consejeros sobre estrategias militar o policial para escuchar de inmediato, con cierta sorpresa del común de los mortales, el consejo, “sorpresa”. Con toda razón, pues la delincuencia o la criminalidad organizada o no va siempre un paso adelante de las fuerzas protectoras del Estado y defensoras de la ciudadanía. Solo caerles desprevenidos, lo cual sería un gran éxito, se logrará rescatar y apuntalar la seguridad ciudadana.

    El sector cafetalero ha recibido con satisfacción el convenio firmado con las secretarías de Seguridad y Agricultura a las que se han unido el Instituto Hondureño del Café y el Fondo Cafetero Nacional para recuperar la seguridad y garantizar el traslado del grano cosechado a los lugares de tratamiento y posteriormente a los centros de exportación. Más vale tarde que nunca, pues cuando los funcionarios, con oficinas en la capital, se refieren a los cafetaleros se deshacen en elogios al referirse al ingreso de divisas por las ventas del grano.

    Es necesario fortalecer la seguridad en las zonas del cultivo del café, pero para su mayor efectividad es preciso realizarlo en silencio con desplazamientos estratégicos y ubicaciones para sorprender a “los amigos de lo ajeno”, generalmente conocedores de la zona, observadores de los movimientos en las fincas y hasta con algún “infiltrado”. Habrá que pensar en todo, pues “aquellos que dijimos no improvisan”.

    Identificar municipios o dar a conocer el número de agentes, así como señalar los sitios donde hay operativos es avisar a los delincuentes conocedores de la zona. Todo ello será considerado por los jefes policiales, pero con frecuencia adelantan la labor que debiera ser diseñada, conocida y ejecutada con diligencia y secreto para evitar fuga de información que en círculos criminales y delictivos se paga con “oro”. Como dice la sabiduría es preciso andar con pies de plomo y evitar ligerezas que solo alimentan la imagen.

    La campaña nacional anunciada y emprendida tiene como finalidad proporcionar seguridad en el transporte del café, paso que no solo es necesario sino una gran obligación para defender a quienes cultivan el grano, labor de inmensa dimensión social, pues la mayoría de cafetaleros son familias con pequeñas fincas. Además, como señalamos antes, son unos de los puntales de la economía nacional por la calidad del grano muy apreciado en el exterior de donde llegan las divisas para el sostenimiento de nuestra moneda.

    Si a la seguridad el gobierno une la apertura y mantenimiento de los caminos en la zona cafetalera y proporciona financiamiento para mejoramiento y ampliación de las áreas cultivos al tiempo que acompaña en el esfuerzo de los caficultores en lograr calidad del grano para una mayor demanda y cotización en el exterior, las familias cafetaleras mejorarán la calidad de vida.