Un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dado a conocer en la capital peruana la semana anterior resalta las consecuencias de la desaceleración económica en el mercado laboral de Latinoamérica y constata el primer aumento del porcentaje de desempleo en los últimos cinco años. La contracción en la comercialización de materias primas y la caída de los precios del petróleo pesan mucho en las oportunidades de trabajo.
“La desocupación cerrará en 2015 en un 6.7% como promedio regional. Es el primer aumento significativo en cinco años, y se espera que continúe en 2016”, explicó José Manuel Salazar, director regional de la OIT para América Latina. El estudio Panorama Laboral 2015 América Latina y el Caribe muestra indicadores de los mercados con indicios de aumento de la economía informal en que hallan refugio más de 100 millones de latinoamericanos.
“Revirtiendo una tendencia observada en la última década, la participación del empleo asalariado ha caído (0.35% en 2015) y se ha registrado un crecimiento del empleo no asalariado. La desocupación ha aumentado en seis de los 17 países para los que se cuenta con información de coyuntura”, indica el informe. El período es calificado como “una crisis en cámara lenta” que afecta primera y principalmente a las mujeres y a los jóvenes con aumento en la desocupación: 8.2% de las primeras en el tercer trimestre del año comparado con un 5.9% en el caso de los hombres; 15.3% de jóvenes en el último trimestre de 2015.
Con cantidades y porcentajes mayores pero con tendencias similares, las oportunidades de empleo en nuestro país disminuyen, no tanto por la destrucción de empleo, sino por el nulo incremento de personas para ingresar al mercado laboral casi estático por las desfavorables condiciones políticas, jurídicas y sociales. Urge la inversión que anime la economía y se traduzca, en el ámbito productivo, fuente de riqueza que genere otras fuentes con más oportunidades de trabajo. Aunque haya huella de deficiencias en las estadísticas e informes del sector oficial, más de la mitad de la población económicamente activa, más de dos millones de hondureños, se hallan sin empleo o en ocupaciones de una economía informal que no proporciona continuidad en el trabajo ni estabilidad salarial.
El débil crecimiento de la economía nacional, el 3.5% por la mejoría en Estados Unidos, no es suficiente para revertir la tendencia originada en mayor número de jóvenes que llegan, por primera vez, al mercado laboral. Crear empleo debe ser prioridad en aumento a la inversión que debiera ser favorecida con capital externo y con la reducción del gasto, cuyos recursos se destinen a la creación del empleo masivo.
“La desocupación cerrará en 2015 en un 6.7% como promedio regional. Es el primer aumento significativo en cinco años, y se espera que continúe en 2016”, explicó José Manuel Salazar, director regional de la OIT para América Latina. El estudio Panorama Laboral 2015 América Latina y el Caribe muestra indicadores de los mercados con indicios de aumento de la economía informal en que hallan refugio más de 100 millones de latinoamericanos.
“Revirtiendo una tendencia observada en la última década, la participación del empleo asalariado ha caído (0.35% en 2015) y se ha registrado un crecimiento del empleo no asalariado. La desocupación ha aumentado en seis de los 17 países para los que se cuenta con información de coyuntura”, indica el informe. El período es calificado como “una crisis en cámara lenta” que afecta primera y principalmente a las mujeres y a los jóvenes con aumento en la desocupación: 8.2% de las primeras en el tercer trimestre del año comparado con un 5.9% en el caso de los hombres; 15.3% de jóvenes en el último trimestre de 2015.
Con cantidades y porcentajes mayores pero con tendencias similares, las oportunidades de empleo en nuestro país disminuyen, no tanto por la destrucción de empleo, sino por el nulo incremento de personas para ingresar al mercado laboral casi estático por las desfavorables condiciones políticas, jurídicas y sociales. Urge la inversión que anime la economía y se traduzca, en el ámbito productivo, fuente de riqueza que genere otras fuentes con más oportunidades de trabajo. Aunque haya huella de deficiencias en las estadísticas e informes del sector oficial, más de la mitad de la población económicamente activa, más de dos millones de hondureños, se hallan sin empleo o en ocupaciones de una economía informal que no proporciona continuidad en el trabajo ni estabilidad salarial.
El débil crecimiento de la economía nacional, el 3.5% por la mejoría en Estados Unidos, no es suficiente para revertir la tendencia originada en mayor número de jóvenes que llegan, por primera vez, al mercado laboral. Crear empleo debe ser prioridad en aumento a la inversión que debiera ser favorecida con capital externo y con la reducción del gasto, cuyos recursos se destinen a la creación del empleo masivo.