24/05/2024
04:11 PM

De rodillas

    Las voces se han oído, pero no escuchado, porque, generalmente, lo que “por un oído entra, sale por el otro” con consecuencias no solo alarmantes, sino trágicas, pues en ellas va la vida de las personas. Declarar alerta sanitaria hubiera sido una muestra de interés real, pero ahora ya es necesario utilizar la palabra emergencia porque rebasa los cálculos pese a ser un estado crónico anual.

    Nos referimos al dengue en avance sostenido por la desidia de todos: funcionarios, empleados municipales y, sobre todo, pobladores que debieran ser los protagonistas de una guerra sin cuartel con la limpieza en los hogares y el cuidado del agua para impedir los nidos y acumulación de larvas, origen de los mosquitos transmisores de la enfermedad. Hay otro factor decisivo que en los últimos años es generador de plaga, nos referimos a los solares, no abandonados, sino baldíos y que, generalmente, son el fruto de inversiones en terreno como manera más eficiente de multiplicar el capital al deteriorarse el valor de la moneda. Así se adquieren solares, se dejan por sí solos sabiendo que la inversión va dando réditos con el incremento del valor de la propiedad acuerpado por obras de infraestructura o mejoras en el entorno.

    Recientemente de la alcaldía sampedrana salió la advertencia de identificar los solares baldíos, limpiarlos con personal municipal y pasar el costo al propietario que, sin duda, hará trámites en las oficinas locales o se preocupará en pagar los impuestos anuales de otros bienes. Aquí sí podemos recordar las palabras del sabio Valle: “Soñaba el abad de San Pedro...”.

    En este ambiente, como en otras circunstancias similares, ya hemos escuchado la voz oficial anunciando esfuerzos para adquirir la vacuna contra el dengue, efectiva y de calidad para aplicarla a la población y prevenir así lo que ahora es no solo dolor de cabeza en las familias y hospitales, sino evitar muertes con atención anticipada y masiva labor preventiva contra el mosquito transmisor.

    “El dengue nos vuelve a poner de rodillas”, expresó el doctor Carlos Umaña, quien llamó a una operación colectiva y ordenada para una real prevención, pues es tal la gravedad que en el 60 por ciento de las viviendas a las que ha llegado la actividad municipal han hallado larvas de mosquito. Los adultos mayores recuerdan estos días el ruido de carros fumigadores por barrios y colonias que llenaban casas y patios de humo recibido con satisfacción, pues se erradicaba el peligro de la enfermedad. Desapareció la niebla pasajera y saludable y se dejó espacio abierto a la “plaga”.

    Más vale tarde que nunca, pero que en verdad se ponga en el trastero la politiquería e intereses partidistas y haya plena cooperación del Gobierno central con las municipalidades. No queremos seguir de rodillas.