No una, sino catorce necesidades urgentes identifican las autoridades del Instituto Hondureño de Seguridad Social en San Pedro Sula, lo cual, por su carácter oficial como sucede generalmente, no llega a la mitad y cosméticamente se maquilla. Es decir que si se pregunta a la base aportadora, los derechohabientes, la lista se estira en un etcétera interminable. Mientras tanto, ni labores efectivas de mantenimiento enfrenta el desgaste en instalaciones y equipos. Como dicen en el pueblo: “A la mano de Dios”.

Recientemente nos hemos referido a este delicado y urgentísimo asunto, pues en ello la salud, la vida de miles de hondureños que religiosamente, ¡qué remedio! cotizan mensualmente sin recibir, como por derecho les corresponde, atención diligente y eficaz. La escasez de medicinas es el iceberg, aquello que más directamente golpea a los pacientes que escuchan con rabia tras pasar el calvario de las filas, “esto no hay, esto tampoco...”.

Al informe elaborado por el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) la dirección regional del IHSS ha respondido con una lista de necesidades como evidencia de una calamidad en acelerado crecimiento, pues el deterioro es reflejo del paso de los días con “boca abierta” y aumento de la demanda de servicios que no logran “despertar” a quienes tienen que dar repuesta pronta, creando las sospechas en las autoridades.

La excusa expuesta tanto en los empresarios como en la institución es la queja de un alto nivel de ineficiencia en la presentación de la documentación. Ahora resulta que el papeleo, una y otra vez, presenta tales lagunas que si la aprobación como llega a la dirección o a la directiva implica el riesgo de reparos. Si no saben o no quieren hacer su trabajo la solución es clara, aunque no sencilla, pues hay mucho detrás de quienes se hallan en puestos sin merecerlo ni estar preparados.

En síntesis, la mayoría de las licitaciones se declaran fracasada lo cual es sospechoso, pues por una letra o un número llega el fiasco y vuelta a la rueda. Hasta que la emergencia es insoportable y aparece la luz: compra directa. Si es servicio subrogado, vaya usted a saber por qué el deber de defender los recursos de la institución y la atención a los derechohabientes mediante contratos con agentes externos no se ejerce.

Para concluir nos referimos a las palabras del director regional: “Tuvimos una reunión... y creemos que se van a poner a trabajar”. Antes no lo hacían o lo hacían mal y ahora está en veremos, pero ya será tarde para pacientes con enfermedades crónicas y para quienes llegan a la farmacia a “por no hay”.