13/09/2026
05:40 PM

Atractivas dosis

Generalmente la expansión en empresas, instituciones o sociedades suele estar respaldada por una buena gestión o excelentes resultados como fuente de financiamiento para la consolidación del producto o servicio en el mercado. Si esto no fuera posible por el fracaso interno, el capital y la inversión externa actuarían de motor.

Señalamos lo anterior porque en el sector oficial se están proporcionando pequeñas y atractivas dosis de nueva ley para el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) con grandes reformas que hagan realidad el derecho humano a la seguridad social, no solo a la atención médico hospitalario, sino también a la pensión y a la jubilación. Y hasta crear políticas para entrar en el rubro de la construcción.

La pregunta en la lengua popular: ¿de dónde? Con la nueva legislación quizás se legalice el traslado de los recursos de un sistema a otro, aunque sin este respaldo ya se ha venido haciendo sin más resultados que el saqueo de la institución y el empobrecimiento de los derechohabientes que hasta el hilo para sutura, los medicamentos de la presión o las biopsias tienen que pagar.

No dispone de capital el IHSS para su expansión en aquellos grupos de mayor vulnerabilidad. No es mostrarnos en contra por el prurito de hacerlo, pero si los maestros jubilados han luchado por años sin conseguir su afiliación, precisamente cuando más la necesitan, los anunciados cambios en el organismo cuyos ingresos no ajustan ni para la planilla, son utopías, pues el mayor responsable de la seguridad social es el mayor deudor, saqueador y beneficiario para los políticos sectarios.

Ofrecen los interventores una dirección blindada, integrada por tres personas extraídas en un riguroso proceso de selección sin injerencia de influencia política partidista. ¿Se entiende sin intervención alguna del gobierno de turno?

Sobre la sostenibilidad financiera del Seguro, la oferta es atractiva: inversiones líquidas, seguras y de alta rentabilidad. Por lo menos mientras no sean para sacarle las castañas del fuego a los gobiernos con la adquisición de instrumentos monetarios a cobrar, intereses incluidos, cuando San Juan baje el dedo puede resultar el proyecto. Pero qué es primero, capitalizar la institución para comprar medicinas, material quirúrgico y de laboratorio, remodelar y mejorar las instalaciones, honrar los compromisos, sanear y depurar la planilla para cumplir con el pago a los empleados o vender la idea de repartir a todos lo que no hay.

Del Estado poco se puede esperar, ni la deuda patronal ni las cuotas de los empleados desviadas al gasto corriente y mucho menos la nunca honrada cuota de solidaridad. El IHSS necesita una reforma progresiva y gradual en la que no aparezca ni siquiera la sombra del sector oficial. Hagan ese milagro y habrá confianza y credibilidad.