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07:05 AM

Agenda 2023

  • 01 enero 2022 /

    Con el inicio del nuevo año renacen las expectativas de los hondureños que presentamos en palabras de un grupo musical: “Para vender esperanzas y comprar amaneceres”. De las primeras abundante en la retórica y demagogia, pero de lo segundo no hay en el mercado. No aparece un rayo que presagie el amanecer con luz fuerte para que llegue el día en el que comencemos a ver el camino y sus piedras para no seguir tropezando. Necesitamos más esperanza, confianza y credibilidad.

    La seguridad desde hace décadas sigue siendo el anhelo de los hondureños que sufren diariamente el ataque de la violencia con débil respuesta, aún en el miniestado de excepción. Hay raíces profundas, pero la evidencia de inseguridad no se nubla con explicaciones académicas más detalladas, pues el mal tiene su origen más allá de los atentados y muertes en calles y casas. El derecho a la vida es arrebatado por la impunidad con que actúan contra la existencia humana.

    En el latín clásico había un principio que hoy debiera ser de orientación obligada para el ordenamiento y el bienestar en nuestro país. “Labor omnia vincit”. El trabajo vence todo. Al contrario, el desempleo y la escasez de oportunidades de trabajo son origen de numerosos problemas sociales, entre ellos la violencia y la emigración forzada por las desfavorables condiciones para la inserción laboral. Crear empleo productivo debiera ser prioridad en la agenda del gobierno, de momento hay retroceso y nula consideración.

    Y como tormenta perfecta en los cuatro puntos cardinales del país la corrupción galopa como caballo en llanura sin trabas. La impunidad ha ido consumiendo la justicia y devorando la honradez sin que hasta el momento haya habido decisiones y acciones que logren un acercamiento pronto a “cero tolerancia”. El manto partidista cubre todo aquello que se encauza en los torrentes de la corrupción, de manera que la llegada de un organismo internacional se anuncia tardía, aunque los menos pesimistas o cercanos al oficialismo proclamen: más vale tarde que nunca.

    La economía en las alturas de estadísticas y porcentajes es presentada muy favorable, pero en el plato diario, en el ingreso mensual de los hogares y en aquellas necesidades básicas, educación y salud, la situación es endémica, mucho peor para quienes no tienen trabajo que proporciona un ingreso fijo, aunque sea para medio subsistir. La economía familiar ha caído por la pérdida de empleo, la galopante inflación y carencia de visión en el presupuesto para invertir mucho más y reducir sustancialmente el gasto.

    En un reciente crucigrama de LA PRENSA proponía para averiguar: “Plan ideal de gobierno en el que todo está perfectamente determinado”. Seis letras, “Utopía”. Ni más ni menos es la agenda gubernamental para el nuevo año.