Golpe bajo

Las esperanzas de miles de jóvenes inmigrantes que durante años junto con sus familias y vecinos esperaron la fecha anhelada para presentar la solicitud al programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Daca) y así obtener permiso de trabajo y evitar la deportación quedaron en el aire. “Golpe bajo” fue el calificativo dedicado a la decisión del juez federal del Distrito Sur de Texas, Andrew Hanen.

Malos vientos siguen arreciando contra los indocumentados, pues la cola de la administración pasada sigue golpeando y obstruyendo la ruta de legalización, en este caso, de miles de jóvenes no nacidos en la Unión Americana, pero sí criados en el país del norte y educados con sus valores y antivalores, con su cultura.

La decisión del tribunal es tal que condena “ab origine” el beneficio migratorio para los jóvenes que en la administración de Barack Obama abrigó sus ilusiones que en el tiempo señalado presentaban la documentación necesaria para iniciar, seguir y completar el trámite administrativo, con el cual recibían el respaldo oficial para realizar las actividades diarias y eliminar el temor de ser apresado y deportado.

El golpe bajo ha sido doble: paralización de los trámites, pero el temor es mucho mayor por el uso que pudieran hacer de los datos personales, privados, que los aplicantes al Daca han presentado. No más inscripciones, ordena el juez, pero las solicitudes con información individual de unos 100,000 jóvenes son utilizadas para intimidar a quienes sueñan, a pesar de todo, con la regularización en un primer paso y la ciudadanía después.

En el primer trimestre de este año, las solicitudes de Daca se mantenían por miles retenidas en las oficinas, lo que hizo reaccionar a congresistas demócratas, que hallan un nuevo y mayor obstáculo con la decisión del juez de Texas. Calificaron de inaceptable esta obstrucción administrativa, sobre la que también se ha volcado el Capitolio, particularmente en el Senado, para abrir el camino del debate para legalizar a los soñadores. Abundan quienes al más alto nivel hayan señalado motivaciones políticas en la decisión del antiinmigrante juez.

“Ha demostrado claramente que no es un juez imparcial en este caso, como requieren los códigos de ética, y espero que los jueces del Tribunal Supremo emitan un fallo fuerte y favorable”, señaló la directora ejecutiva del Centro Nacional para Leyes de Inmigración. “Hemos venido demasiado lejos y no daremos marcha atrás. Estamos acá para quedarnos”, es la consigna de los activistas del grupo United We Dream.