07/05/2026
06:31 AM

Viviendo de la manera que Dios quiso

Salomón Melgares Jr.

La humanidad tiene un problema de independencia, dijo alguien en una oportunidad. Desde el principio, el primer hombre y la primera mujer escogieron por sí mismos lo que era bueno y malo y le negaron al Creador el lugar como su Dios (Génesis 3:6-7).

Esto es más evidente que nunca hoy en día. Decidiendo cada quien por lo que le plazca, a Dios se le ha sacado de la ecuación. Nadie lo necesita ya. Todo está bien sin Él. Antes, lo bueno era la norma. Ahora la norma es lo malo. Las directrices divinas eran lo que le marcaba el rumbo al ser humano en el pasado.

Hoy, el ser humano se marca el rumbo él mismo. Y la pregunta es: ¿Se hace bien confiar en la propia opinión? ¿Es sabio que “ciegos” guíen a otros “ciegos”?

El libro bíblico de Proverbios responde a esos interrogantes con una descripción de cómo puede ser la vida cuando se vive de la manera que Dios quiso. “Confía en el Señor con todo tu corazón y no dependas de tu propio entendimiento”, empieza diciendo el proverbista.

“Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar. No te dejes impresionar por tu propia sabiduría. En cambio, teme al Señor y aléjate del mal. Entonces Dios dará salud a tu cuerpo y fortaleza a tus huesos” (3:5-8, NTV).

En palabras de un autor: “Si confiamos en nosotros mismos y establecemos nuestros propios rumbos en la vida, transitáremos, una vez más, por el camino de Adán y Eva hacia la muerte.

Pero si, en cambio, le creemos a nuestro Creador, nos apoyamos en Él y en su guía, y nos sometemos a Él, encontraremos vida y paz”.Y la pregunta es ahora: ¿Qué rumbo va a tomar usted, querido lector? ¿Qué rumbo tomaré yo? Yo, el de la vida y la paz. ¿Y usted...?