13/04/2024
02:16 PM

Venezuela: coronavirus y petróleo

Andrés Oppenheimer

Hay un creciente consenso entre los economistas internacionales de que Venezuela será el país latinoamericano más afectado por la combinación de la pandemia de coronavirus y el colapso de los precios mundiales del petróleo. Es probable que millones más de venezolanos emigren a otros países, agravando lo que ya es una de las mayores crisis de refugiados del mundo.

Aunque Colombia, Ecuador, Brasil, México y otros países se verán afectados por el colapso de los precios mundiales del petróleo, ningún otro país de la región se verá tan afectado como Venezuela. El país depende del petróleo para el 85% de sus finanzas públicas, comparado con el 8% de Colombia o el 35% de Ecuador.

El año pasado, las exportaciones de petróleo de Venezuela ya habían caído a $9,000 millones, de $73,000 millones en 2011. Ahora, es probable que caigan más rápido, ya que las sanciones de Estados Unidos a sus exportaciones de petróleo y un sobreabastecimiento de crudo en los mercados mundiales harán casi imposible que Venezuela pueda exportar su petróleo por encima de los precios de producción.

El desmoronado monopolio estatal petrolero PDVSA de Venezuela ya está ofreciendo su petróleo con tasas de descuento del 23%, en efecto vendiéndolo a $14 por barril.

Para complicar las cosas, el régimen del presidente Nicolás Maduro no tendrá recursos para afrontar la crisis del coronavirus. La dictadura venezolana aduce que hasta ahora no hay víctimas del coronavirus en el país, pero es muy difícil tomar en serio esa afirmación cuando prácticamente todos los demás países de la región ya han reportado casos.

Con los hospitales venezolanos afrontando una escasez crónica de medicamentos y suministros y sufriendo por la migración masiva de médicos, Venezuela es uno de los países más vulnerables ante la crisis del coronavirus.

Asimismo, el envejecimiento de la población de Venezuela aumenta las posibilidades de un rápido contagio del virus. La mayoría de los casi 5 millones de venezolanos que han huido del país en los últimos cinco días son jóvenes, dejando atrás a las personas mayores, que son más vulnerables al contagio del virus. Para empeorar las cosas, la desaceleración de la economía mundial y la depreciación de las monedas latinoamericanas reducirán las remesas de los venezolanos que viven en el exterior a sus familiares en el país. El colapso económico de Venezuela ha hecho que muchos venezolanos dependan de los envíos de dinero de sus familiares en el extranjero.

“Es una tormenta perfecta”, tuiteó el experto en petróleo de la Universidad de Rice, Francisco J. Monaldi, esta semana, refiriéndose a factores simultáneos que están hundiendo cada vez más a la economía de Venezuela.

Alejandro Werner, el director del departamento de América Latina del Fondo Monetario Internacional, me dijo que la economía de Venezuela ya se ha derrumbado en 60% en los últimos cinco días, más que ninguna otra en el mundo. La reciente proyección del FMI de una disminución adicional del 10% este año o pronto podrá ser revisada a la baja, agregó. “A la luz de los acontecimientos, esa proyección de una disminución del 10% para Venezuela parece bastante optimista”, me comentó Werner.

Considerando el catastrófico panorama que pintan los economistas, la gran pregunta ahora es si esta “tormenta perfecta” tendrá algo en el impacto político en Venezuela.Podrá desencadenar una nueva ola de migración masiva de venezolanos, mayoría que la crisis de refugiados de Siria, o generar una nueva ola de protestas antigubernamentales dentro de Venezuela.

Y también podrá acelerar el declive de Venezuela hacia un Estado fallido, sin ley, cada vez más dependiente del tráfico de drogas y la minería ilegal. Tal como me dijo un alto funcionario brasileño esta semana, existe un creciente temor en la cancillería latinoamericana de que Venezuela se convierta en un “país fragmentado”, con algunas áreas controladas por la dictadura de Maduro y otras por varios otros grupos de narcotraficantes y guerrilleros.

Es difícil decir cuál de estos escenarios es el más probable, pero una cosa parece clara: el colapso de Venezuela se acelerará en los próximos meses por las crisis del coronavirus y el petróleo, y eso se hará sentir en toda la región.