Según datos publicados en medios, en Honduras un promedio de 10 personas son asesinadas cada día. Todos los días. Se volvió algo tan común que ya no nos perturba. Asesinatos que quedan en la impunidad porque los entes de investigación policial son incapaces y negligentes. No son profesionales, son empíricos.
Probablemente, esas muertes sean por disputas entre grupos delincuenciales, pero también hay asesinatos por conflictos personales. Pero esa es la razón de ser de la Policía, poner orden.
Cuando era niño, un asesinato en esta ciudad era un acontecimiento insólito. Era noticia de varias semanas. En ese tiempo también las personas eran más religiosas. Con el paso del tiempo nos volvimos menos espirituales y más terrenales, nos rendimos a “la buena vida” y todas esas actividades que estimulan el placer. Le abrimos la puerta al corral para que salieran las bestias que llevamos dentro. Porque hay lugares dentro de nosotros tan secretos, tan inhabitables, que ni el oxígeno llega, donde se guardan cosas innombrables. Y las dejamos salir a sabiendas que después los remordimientos no nos abandonarían nunca. Y la gente empezó a vivir la vida loca.
Y esto es sumamente difícil de controlar en las nuevas generaciones, que han crecido en esta cultura. Es su normalidad, y cada día su corazón se endurece mas. Pero no se puede retroceder el tiempo y exigir una espiritualidad que no tuvieron en sus hogares, ya de por sí disfuncionales. Crecieron en la violencia intrafamiliar, en la paternidad irresponsable, con sus progenitores divorciados. Crecieron solos. Para complicar las cosas, con acceso a películas, programas de televisión y videojuegos que representan gráficamente la violencia armada, la sangre y la muerte.
Hay que empezar de nuevo con los niños de hoy. Hay que romper ese eslabón que deteriora la personalidad de los jóvenes. Los Gobiernos, las sociedades, deberían eliminar este adoctrinamiento, que ahora, en aras del consumismo, se le llama entretenimiento. En el período 2014-2023, 4,070 mujeres fueron asesinadas. Solo 32 casos se resolvieron y terminaron en condena. ¡0.8% de 4,070 ! Qué desidia de Gobiernos. El tema de seguridad personal debería ser primordial en sus agendas, pero no, una vez en el puesto se vuelven ciegos, sordos, mudos y amnésicos.
Nadie debería morir asesinado, nadie.
“Servir y proteger”, bonito lema, “cool”, “fancy”, importado del imperio y traducido al español.
Una burla grotesca a las familias de los asesinados.