26/04/2026
12:00 AM

Trueque en la pandemia

  • Actualizado: 24 agosto 2020 /

Hay un dicho que dice que alguien tiene lo que tú necesitas y que alguien necesita lo que tú tienes.

Noé Vega

Hay un dicho que dice que alguien tiene lo que tú necesitas y que alguien necesita lo que tú tienes. Y nos lo confirman las diversas formas de comercio de hoy en día, ya que el comercio tal y como lo conocemos en el mundo moderno ha evolucionado, de formas más primitivas, pero no menos efectivas que las de ahora, a la hora de comprar y vender. Porque lo cierto es que las actuales circunstancias han hecho que un sinnúmero de hondureños saquen ideas muy interesantes para proveerse de lo que necesitan, en un tiempo de estrechez económica y falta de dinero.


Desde los padres que no pueden comprar los libros de sus hijos en las cada vez más demandantes escuelas bilingües hasta el que tiene harina, pero no tiene los huevos. Entonces si ambos comparten una necesidad, por qué no compartir también una pertenencia; los padres que no tienen cómo comprar los libros de la escuela para su hijo podría conseguirlos con un padre cuyo hijo esté dejando el grado que el otro padre necesita. Ante la falta de dinero, el trunque es una opción, porque aquí aunque hay comercio no interviene el dinero, y ese es el mayor problema, el dinero.

El adquirir lo que uno necesita contraponiendo lo que otro tiene no solo es una forma de comercio, sino también una forma solidaria de poder ayudar a los demás. Todo esto del trueque se ve facilitado el día de hoy por la capacidad que tenemos de comunicarnos a través de la redes sociales, ya que sin tener que estar en un lugar, podemos ver objetos o cosas y apreciar sus cualidades. Cambian los conceptos económicos, ya que una persona no solo es consumidor, sino también productor, pues su egreso se ve recompensando por un ingreso similar, ya que el trueque se basa justamente es esa equivalencia entre lo que entregamos y lo que recibimos.

Solo tenemos que ver la historia de las naciones para darnos cuenta de que lo que yo tengo otros lo necesitan y que lo que unos desperdician otros lo aprovechan. Siempre recordaré cuando la primera vez que visité Cuba, mientras compraba artesanías de recuerdos, el vendedor cada vez que yo compraba algo me preguntaba si necesitaba la bolsa, y si yo le contestaba que podía quedársela, su rostro expresaba una satisfacción. Luego me di cuenta de cuánto costaba una bolsa de plástico en la isla comunista. Pero en el trueque no solo se pueden intercambiar productos físicos, sino también servicios.

Porque, qué sucede si usted se quiere cortar su pelo, pero no tiene cómo pagar el corte. Perfectamente podría ofrecerle al peluquero algún producto que usted tiene disponible a cambio del corte del cabello. Y qué de la pena. Sí, porque curiosamente hoy que todo mundo exhibe desde su intimidad hasta sus conflictos pasionales ante el gran universo paralelo de las redes sociales, todavía hay quien se avergüenza de hacer actividades como esta del trueque, porque no quiere parecer pobre, menos necesitado; entonces, si ese es el caso, no hable de trueque, diga que solo hace “intercambios comerciales”.