La particular relación de los japoneses con la tecnología y la eficiencia, así como el respeto a las convenciones sociales formales e informales, es una interacción que ha permitido el desarrollo de la nación milenaria.

El 11 de mayo de 2018, un tren inició su recorrido, por error, a las 7:11:35, 25 segundos antes de lo previsto, lo que generó quejas por parte de los usuarios que no pudieron subirse al tren.

La compañía de trenes West Japan Railways calificó de “inexcusable” el incidente y pidió perdón públicamente, asegurando que no volvería a suceder.

Se produjo porque el conductor pensó que la hora era la correcta.

El 18 de noviembre de 2017, el tren de las 9:44:40 de la línea Tokio-Tsukuba, salió a las 9:44:20, una situación que no se presentaba desde su inauguración en 2005.

Tsukuba Express pidió “disculpas” por las “molestias causadas”.

El 4 de abril de 2016, una compañía japonesa se disculpó por subir el precio de una paleta.

En un video que se emitió en la televisión, el presidente de la firma realiza una reverencia junto a más de 100 empleados.

La empresa heladera Akagi Nyugyo había aumentado el precio del icónico Gari Gari Kun, de 60 a 70 yenes (de 0.54 a 0.63 dólares al cambio de entonces), después de no variar el precio del producto durante 25 años.

Las motivaciones que dirigen a la sociedad japonesa como el respeto, autoridad basada en experiencia, valoración al trabajo y reconocimiento, son valores tradicionales integrados con los avances tecnológicos.

En Honduras esas acciones son incomprensibles, como incomprensible es una semana de feriado con el nombre de un prócer, sin promover sus ideales y valores.

Es llevar a la universalidad la integración de la mediocridad sin tecnología.