Los antimicrobianos (antibióticos, antivirales, antifúngicos y antiparasitarios que combaten los microbios) han demostrado su eficacia en la lucha contra diferentes tipos de enfermedades, salvando las vidas de millones de personas alrededor del mundo; sin embargo, en los últimos años se ha visto una mayor resistencia a los antimicrobianos (RAM) debido a las mutaciones de los microrganismos al verse expuestos a estos.

La Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) han identificado que la resistencia a los antimicrobianos es una de las 10 principales amenazas a la salud pública.

Hoy, más que nunca, ante la rápida propagación mundial de bacterias multirresistentes y panresistentes (denominadas también superbacterias), es necesario crear conciencia para el correcto uso de los antimicrobianos.

La Semana mundial de concientización sobre el uso de los antimicrobianos, que celebramos anualmente del 18 al 24 de noviembre, tiene como objetivo fomentar las mejores prácticas entre el público en general, los trabajadores de la salud, de la sanidad animal, de la salud agrícola y los responsables políticos, para evitar la aparición y propagación de infecciones, formas graves de enfermedades y muerte.

Por eso instamos a las instituciones para que desarrollen actividades que promuevan el uso adecuado y racional de los antimicrobianos (evitando la automedicación), fortalezcan la vigilancia de la RAM y de las infecciones intrahospitalarias, además, que garanticen el cumplimiento de la legislación sobre uso y dispensación de medicamentos; y promuevan la educación comunitaria en el uso racional de estos.

Estas acciones contribuyen a reducir costos, estadías hospitalarias, tasas de mortalidad, uso de medicamentos de alto costo, que en ocasiones impacta en el bolsillo de los pacientes, con el objetivo de preservar la salud de las personas y la eficacia de los medicamentos.

Bajo el enfoque de “Unasalud” se reconoce la multidimensionalidad y la necesidad de una respuesta intersectorial que exige este problema, la OPS y OMS trabajan conjuntamente con los sectores correspondientes, con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) para combatir la RAM, contribuyendo a reducir los riesgos en la interfaz salud humana, animal y del medio ambiente.