Los mismos saltos de la tecnología, ciencia y comunicación que han enriquecido a otros, los podemos adoptar y más bien convertirlos en fuente de oportunidad.

Existen elementos que van aumentando nuestras ventajas comparativas.

El primer elemento es el efecto nivelador de los saltos. El desarrollo de las telecomunicaciones (de telefonía fija a celular) es un ejemplo claro.

La implementación de un sistema de telecomunicación celular no depende de la inversión que se había hecho en telefonía fija a un nivel de desarrollo óptimo en la misma. Más bien, la inversión y la capacidad de la telefonía fija y los intereses creados en esta pudo ser una fuente de retraso en avances de la tecnología nueva.

Costa Rica fue el país que tuvo más dificultad en avanzar en la comunicación celular en Centroamérica, producto de la resistencia y la cobertura de mercado que ya tenía la telefonía fija. Lo mismo ocurre en Estados Unidos, donde el servicio de la telefonía celular en muchos casos estaba atrás del que se podría brindar en Honduras por la misma razón.

El segundo componente es el tema de la nivelación de oportunidades producto de la globalización. Esta, en una fase anterior, abría los mercados y daba un premio sustancial a las economías de escala o desarrollo previo.

Nuestra desindustrialización interna y pérdida de capacidades de producción alimentaria para nuestro consumo, acompañada de un giro a producción de exportación, son parte de este fenómeno.

Ahora, la informática está haciendo que converja el mercado laboral al permitir cada vez más actividades remotas, permitiéndonos participar en condiciones de igualdad para brindar una enorme cantidad de servicios desde aquí a todo el mundo.

Con estudio y esfuerzo podemos volver estas amenazas en oportunidades.