04/05/2026
08:22 AM

¿Qué realmente necesitamos?

Mimí Nasthas de Panayotti

Muchos lo hemos hecho de niños o jóvenes, y nuestros hijos y nietos también lo utilizan ahora. Me refiero a la frase “es que lo necesito” para pedir algo innecesario que nos apetece tener. Parece que diciendo esto, los padres se van a dar cuenta de que no es un capricho o deseo pasajero, sino algo de lo que realmente depende la vida normal del solicitante, afirma Enrique Lluch.

Por el bombardeo continuo de publicidad que recibimos día a día se nos impregna de la cultura que todo es necesario, no podemos prescindir de nada, tenemos que tenerlo todo, por ello necesitamos educar y enseñar que actualmente existen dos tipos de necesidades: 1) las básicas o primarias, que son las que necesitamos para sobrevivir, como el comer, dormir, protegerse del frío y del calor, curarse de las enfermedades más comunes. 2) Otras necesidades sociales o necesarias para vivir dignamente en un entorno determinado según el lugar de la vivienda o trabajo.

Tanto las necesidades básicas como las sociales son limitadas, es decir, se llega a un punto en que no se necesita más. No necesito cantidades ilimitadas de medicinas ni de alimentos, ni de casas ni de vestidos. Tampoco necesito el último modelo de automóvil o un televisor enorme, o celular móvil o viajes frecuentes. Tenemos que insistir en esta diferenciación en la educación de nuestros hijos. Para ello debemos comenzar con nosotros mismos.

¿Diferenciamos bien qué cosas son nuestras necesidades y cuáles nuestros deseos? ¿Ponemos nosotros la prioridad en lo que se necesita y no en lo que nos apetece? Una vez hecho esto no queda más que enseñárselo a nuestros hijos, mostrarles que lo importante es lo necesario y lo otro no es malo, pero es prescindible y debe quedar en un segundo lugar a la hora de marcar prioridades.

Hay además un dato curioso, en estos tiempos que ha durado la pandemia hemos podido comprobar que no necesitamos muchos artículos que creíamos eran indispensables y sobrevivimos sin ellos sin gran esfuerzo ni sacrificio. Así que no tenemos excusa para vivir con más sencillez y simplicidad...