La foto en blanco y negro del padre Antonio Quetglas Darder en la que se ve al misionero vicentino revestido con su sotana blanca es un homenaje a tantos intrépidos apóstoles que como él recorrieron a pie, caballo, tren, y “burra”, los senderos de toda la costa norte de Honduras en el siglo pasado. El padre Antonio llegó en los años 60 a La Ceiba, de donde pasó a Tela y de ahí a Puerto Cortés, siendo estas parroquias una preparación de lo que serían sus destinos más conocidos, en la catedral de San Pedro Sula y en la Medalla Milagrosa de Tegucigalpa.

Este mallorquín que nunca dejó de serlo sabía guardar lo mejor de lo que iba conociendo. En el Seminario fue formado en el espíritu de San Vicente de Paúl, aquel santo francés que supo responder al clamor de los pobres como pocos lo han hecho en la historia de la Iglesia. Podríamos decir que el padre Antonio no fue creativo, que lo fue, sino mejor diremos que dejó al Espíritu Santo “crear obras” de misericordia a través de él. A ejemplo de San Vicente de Paúl dejó que el Espíritu lo usara para hacer el bien por los pobres y para que muchos otros también lo hicieran. El padre Antonio Quetglas nos enseñó una verdad como un templo: no hay mayor alegría que darse a los demás.

En los años noventa dio forma a su actividad caritativa con la fundación Obras Sociales Vicentinas. Y fundación Osovi decidió hace ocho años imitar a su fundador no solo en su trabajo diario, sino también en su proyección hacia los demás a través del premio que lleva su apellido: Premio Quetglas.

Este año 2021, el premio tiene el lema: Sembradores de valor, luz y esperanza. Sembradores que trabajan con ilusión, porque creen que un futuro mejor es posible para los pobres. Sembradores que reconocen el valor que cada ser humano tiene en sí mismo, no por su posición social, sino por su propia dignidad de ser hijo de Dios. Sembradores que iluminan tantos mundos oscurecidos por la pobreza extrema y el olvido de muchos. Sembradores que hacen brotar esperanza en los corazones sencillos.

Si conoces a una persona así, aún estás a tiempo de entrar a www.premioquetglas.com y nominarla. Sabemos que hay muchas formas de hacer el bien, una es en la propia familia y el entorno cercano, otra es en el puesto de trabajo, en el compromiso público honesto, y también en las múltiples iniciativas sociales en favor de la comunidad. Son muchas las personas que se organizan para hacer el bien. Conviene visualizarlas y felicitarlas. En definitiva, el Premio Quetglas es una exteriorización de lo que Osovi es. Necesitamos muchos padres Antonio Quetglas, necesitamos muchos sembradores de valor, luz y esperanza. Hasta el 31 de octubre aún puedes entrar a la página y nominar a esa persona que conoces. El martes 23 de noviembre será la gala y conoceremos al ganador de este año 2021.