01/05/2026
09:08 AM

¡Muchísimas gracias!

Con profunda pena, la coordinación local de Talleres de Oración y Vida de San Pedro Sula participa al pueblo de Honduras en general el sensible fallecimiento del padre Ignacio Larrañaga, fundador de los Talleres de Oración y Vida y de los Encuentros de Experiencia de Dios.

La familia y amigos de Talleres de Oración y Vida con ojos llorosos, sentimos en lo más profundo de nuestro corazón una nostalgia por la partida del P. Ignacio, es decir, por su ausencia física, pero al mismo tiempo, estamos seguros que el Señor Dios ya le dio un abrazo cariñoso, largo, apretado y está gozando de su presencia eterna. Nadie mejor que él puede decir como Pablo a Timoteo ¨He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora solo espero la corona merecida, con la que el Señor, Justo Juez, me premiará en aquel día¨.

No hay duda que el Padre amantísimo le abrió las puertas de par en par, de su Casa y de su reino, a nuestro guía y conductor, ahora transformado en nuestro intercesor. Tantos amaneceres y atardeceres y noches anhelando y suplicando, en silencio y en soledad: ¡tu Presencia, Señor, tu presencia! ¡Tantas y tantas veces su vehemente súplica:¨Oh mi Señor, MUÉSTRAME TU ROSTRO¨! Y ya se cumplió ese deseo intenso. Aquí en Honduras, como en todos los lugares donde se han impartido los Talleres de Oración y Vida, podemos hablar de todos los beneficios que hemos recibido con sus enseñanzas. Su sabiduría ha iluminado nuestras mentes, ha transformado nuestro corazón y nuestro interior, nos ha llenado de alegría y paz, nos ha convertido en mejores cristianos, nos ha sanado las heridas y nos ha suscitado el compromiso con los pobres. Los talleres ponen a Cristo como centro, con la pregunta en nuestro interior: ¿Qué haría Jesús en mi lugar? La necesidad de orar y el aprender a orar se da paso a paso y se adapta a la persona. La oración es gracia pero también es arte. Nos ayuda a recuperar el encanto de la vida y la alegría de vivir. El trabajo del P. Ignacio ha sido fecundo e intenso y su vida como predicador, escritor y organizador de conferencias, cursos, retiros, ha dado grandes frutos evangelizadores. Su trayectoria desarrolló a través de 25 años una actividad animadora, renovadora y transformante para millones de personas en más de 45 países. Sus 17 libros proporcionan análisis y soluciones, doctrinas y orientación para las necesidades del ser humano, que han ayudado a millones de personas a experimentar el gozo de la liberación interior y la alegría de vivir. Sus libros están traducidos al inglés, portugués y otros idiomas. Sus libros también han alcanzado mayor difusión y repercusión en los últimos treinta años que la mayor parte de los escritores de habla español.

La semilla plantada por el padre Ignacio Larrañaga es inmensa, dará mucho fruto y seguirá creciendo por muchos años.

¡HASTA LUEGO QUERIDO PADRE IGNACIO, RECIBA NUESTRO PROFUNDO AGRADECIMIENTO. LO QUEREMOS MUCHO, MUCHÍSIMAS GRACIAS.