Mejorando “la salud financiera”

Así como cuidamos nuestra salud física y emocional, también debemos velar por el bienestar económico que nos permite alcanzar estabilidad, seguridad y libertad.

La salud financiera personal ha emergido como un campo de estudio relevante en la economía del siglo XXI, tanto así que de ella depende la atención a la salud física, por otro lado, si hay mala salud financiera, puede repercutir negativamente en lo emocional de las personas. Y es que este asunto, no se limita a la capacidad de generar ingresos, sino que abarca la gestión integral de recursos, la planificación a largo plazo y la resiliencia frente a factores externos. Podemos asegurar que la salud financiera está estrechamente vinculada al bienestar general de las personas.

El manejo de nuestro estado financiero es un aspecto fundamental de la vida moderna. Así como cuidamos nuestra salud física y emocional, también debemos velar por el bienestar económico que nos permite alcanzar estabilidad, seguridad y libertad.

El problema no es el dinero, el problema radica en el uso que le damos. En ese sentido, existe el síndrome del comprador compulsivo, también conocido como oniomanía, y este implica un impulso incontrolable de comprar, seguido de un placer momentáneo y remordimiento, lo que genera problemas emocionales, financieros, sociales y familiares.

Entonces, una buena gestión de las finanzas personales no solo evita problemas de endeudamiento, sino que también abre oportunidades para cumplir metas y sueños. No significa ser rico, sino tener control y equilibrio sobre los recursos disponibles.

De acuerdo con Striseo-Martínez (2024), señala que existe una correlación directa entre finanzas personales y bienestar psicológico. Una adecuada gestión financiera reduce el estrés, aumenta la percepción de seguridad y mejora la calidad de vida. Por el contrario, el sobreendeudamiento y la falta de planificación generan ansiedad y limitan las oportunidades de desarrollo.

Los elementos claves para tener una buena salud financiera y gestionar adecuadamente los recursos que tenemos consiste en primer lugar regirse por un presupuesto, es decir, elaborar un plan de ingresos y gastos permite visualizar en qué se utiliza el dinero y detectar fugas.

Un segundo aspecto es la capacidad de ahorro, aquí consiste en reservar una parte de los ingresos para emergencias y proyectos futuros es esencial para la tranquilidad.

Asimismo, un elemento importante es ser responsable en el pago de sus deudas, con lo que incorpora utilizar créditos solo cuando sea necesario y mantenerlos bajo control evita que los intereses se conviertan en una carga.

Por otro lado, considerar las inversiones, en este aspecto es importante destinar recursos a instrumentos financieros o proyectos que generen rendimiento ayuda a construir patrimonio.

Por último, si en realidad queremos tener una buena salud financiera, debemos invertir tiempo en una educación focalizada en esto, esta incluye conocer conceptos básicos de economía y finanzas permite tomar decisiones más inteligentes.

Pasare en este articulo a dar mi opinión sobre los beneficios de una buena salud financiera, y en primer lugar considero que puede reducir el estrés y la ansiedad, condiciones relacionadas con el dinero o el mal manejo de este. Por otro lado, con salud financiera podemos mejorar la capacidad para enfrentar emergencias sin depender de préstamos. Asimismo, tenemos la posibilidad de alcanzar metas como comprar una casa, estudiar o viajar.

Ahora, para ir finalizando este escrito, puedo presentarles basado en mi conocimiento y experiencia, cuáles pueden ser algunos obstáculos comunes para no lograr una buena salud financiera. En ese sentido, creo que la falta de disciplina en el gasto es uno de los mayores obstáculos, seguido del desconocimiento de herramientas financieras que vimos en párrafos anteriores. Por otro lado, la cada vez mayor influencia del consumismo y la presión social de comprar cosas innecesarias.

Algunas estrategias para mejorar la salud financiera pueden ser, llevar un registro de los ingresos y los gastos. El establecimiento de metas financieras claras y alcanzables, así como la creación de un fondo de emergencia para un tiempo prudencial.

En las sagradas escrituras La Biblia, en Proverbios 21:5 nos indica: “Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza”.

Que gran consejo revelado y confirmado desde la eternidad, en el que nos anima a la aplicación en la actualidad, que debemos de desarrollar habilidades que permitan tener una buena salud financiera, especialmente en los entornos familiares, laborales y círculos de amistad que son tan afanosos y desesperantes.

Podemos hacernos las preguntas: ¿Cómo puedo mejorar mis habilidades y tener una mejor salud financiera? ¿Qué debo de cambiar en mi rutina diaria?

En conclusión, si algo nos enseña la vida es que jamás se termina de aprender y siempre hay una oportunidad de mejorar ante Dios y con nuestro prójimo, por lo tanto, si desarrollamos la habilidad de planeación, disciplina y control de nuestros recursos, podemos mejorar nuestra capacidad para ser mejores ciudadanos para el bienestar propio, de nuestra familia y de la sociedad en general.

Recuerda: “Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela” – Salmos 34:14

Salud y éxitos en la vida.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias