Generalmente viste una camisa de estilo marinero y un sombrero, sin pantalones, excepto cuando va a nadar (es decir, que toma precauciones). Aunque no habla ningún idioma, este simpático personaje se mete en problemas, pero con sus ocurrencias siempre hace reír a chicos y grandes de cualquier nacionalidad.
Por otro lado, Donald John Trump es un personaje de la vida real, ejecutivo y millonario. Comenzó como un desconocido promotor inmobiliario hasta llegar a ser un magnate del rubro; además, es el dueño de la empresa que organiza el Miss Universo y aspirante a la candidatura republicana en las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Pero si a Sarah Palin, política estadounidense (también del Partido Republicano), exgobernadora de Alaska, fue duramente criticada por los medios de comunicación de su país por sus constantes indiscreciones que sin duda alguna afectaron las aspiraciones de su compañero de fórmula John McCain de convertirse en presidente de los Estados Unidos, a Donald Trump le llueve sobre mojado y a nivel mundial no solo es criticado por medios, políticos, representantes de derechos humanos, por sus incorrectas e infortunadas declaraciones que vertió sin prever sus consecuencias y en las que dejó en evidencia que de político no tiene un pelo y peor aún que es una persona que carece de calidad humana, sensibilidad social, que son características fundamentales para alguien que incursiona en política.
Con su comentario, Trump deja entrever que es una persona racista que discrimina no solo a sus vecinos mexicanos. Donald Trump hizo las del pato justo en el ocaso de su brillante carrera.
