“El principio activo de la felicidad está en nuestro interior, no en la realidad externa. Y no darse cuenta de ello una y otra vez es el germen de la debilidad emocional”: Rafael Santandrue. Se ha comprobado que la estabilidad del genoma que se define como todo el conjunto formado por el material genético del ADN de los cromosomas y mitocondrias, es la secuencia total del ADN que posee un organismo en particular; la estabilidad del genoma es esencial para la supervivencia de todos los organismos y permite que las células transmitan fielmente información genética de generación en generación, si el proceso de inestabilidad genómica se refleja es una marca distintiva en las células cancerosas. La inestabilidad económica, política y social nunca será positiva para ambientes empresariales; el desempleo, el estancamiento, la no inversión, son flagelos que hemos enfrentado por décadas, quizá unos en mayor índice que otros gobiernos, cada ciudadano puede decidir responder en tres formas diferentes, ocuparse, quejarse o iniciar a solucionar los problemas. Hay una atmósfera que siempre quiere afectar la vida humana y es el reflejo del doble ánimo donde la mitad del ser está en esclavitud, esa inestabilidad se evidencia en la falta de carácter, el cual no ha sido renovado a través de la transformación del entendimiento, son personas inquietas y confundidas, permiten las influencias que alimentan sus pensamientos, viven sin paz mental e interna, practican viejos hábitos, incierto, inestabilidad emocional, tristeza, apatía, estados de euforia.
“Siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos”, Santiago 1:8 NBLA. El rey Salomón nos aconseja y dice: “No te asocies con los que son inestables”, Proverbios 24:21 NBLA. Cada día es un llamado a vivir en convicción, la garantía está en saber este principio: “Dios también se comprometió mediante un juramento, para que los que recibieran la promesa pudieran estar totalmente seguros de que él jamás cambiaría de parecer”, Hebreos 6:17 NTV.