En este país existen demasiados “demasiado”. Aquí sobran los excesos; siempre hay algo de más.
Y no me estoy refiriendo a la definición de la abundancia. La abundancia es buena cuando es buena y mala cuando es mala: buena cuando nutre, mala cuando desborda. No se mide por lo que hay, sino por el fin al que sirve.
Uno de estos “demasiados” y excesos lo constituye el aparato estatal nuestro. Hay situaciones que chocan por ilógicas e insensibles. La figura del designado presidencial, por ejemplo. Aquí no solo hay uno, hay tres. Honduras es el único país del mundo en tener tres. Único país en el mundo. Asómbrese.
Más patético se vuelve la situación cuando analizamos que la suma de los sueldos y presupuestos de sus despachos, según datos publicados en medios, alcanzan una suma anual de entre 30-32 millones de lempiras al año. Por pasar desapercibidos, sin obligación de justificar su derroche. Demasiado descaro. Demasiada falta de vergüenza. Con ese dinero se podrían contratar 71 médicos generales hondureños, que sí vendrían a ser solución, no figura decorativa.
Históricamente, el designado presidencial no tenía sueldo asignado, ni oficinas ni personal a su cargo. Hace mucho tiempo eran nombrados por el Congreso Nacional, no elegidos por el pueblo. Y se designaron tres para evitar que siendo uno solo le hiciera la cama al presidente. Qué penoso. Así somos aquí: desconfiados.
Es a partir de los 90 cuando se empezaron a considerar en la nómina de trabajadores públicos. Sea como sea, ese es un puesto público fabuloso. Es como ganarse la lotería. Una bendición, como dirían algunos.
Otro ejemplo de los “demasiados” es el salario del presidente y vicepresidente del BCH. Es mayor que el del presidente del país. 300,000 y 240,000 lempiras mensuales, respectivamente, más los beneficios del contrato colectivo de la institución.
¿Cuáles serán las calificaciones para ocupar esos cargos? Deben ser impresionantes. Nivel de superdotados, por encima de la inteligencia de los simples mortales.
Esto es una burla para los trabajadores, a quienes les sobra mucho mes después que se les acaban los once mil lempiras del salario mínimo.
Sí, aquí sobran los “demasiados” en el Gobierno. Somos el segundo país más pobre de América Latina. Por favor, sean congruentes: recorten el gasto público excesivo.
Gautama Fonseca escribió: “Honduras no es un país. Es, tan solo, un dolor alto, ancho y profundo”.
Cruel. Descriptivo. Intemporal.