El 14 de septiembre de 2026, el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, en la conferencia Air, Space and Cyber, celebrada en Maryland, afirmó: “Estamos aumentando la preparación frente a las amenazas existentes, y Estados Unidos tiene armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta frente a acciones hostiles de adversarios”.
Un portavoz de la Fuerza Espacial de Estados Unidos declaró: “El control espacial engloba las áreas de misión necesarias para disputar y controlar el dominio espacial, empleando medios cinéticos y no cinéticos para afectar las capacidades del adversario mediante la interrupción, la degradación e incluso la destrucción, si fuera necesario”.
El portavoz de la cancillería china expresó: “Instamos a la parte estadounidense a que deje de ampliar sus capacidades militares y de prepararse para una guerra en el espacio exterior”.
El portavoz del Kremlin pidió que el espacio permanezca “libre de cualquier arma”. Agregó: “Contamos con un amplio consenso internacional para seguir trabajando en pro de la completa desmilitarización del espacio”.
Según la Fuerza Espacial de Estados Unidos, China “desarrolla y opera capacidades espaciales y contraespaciales como parte de una estrategia de modernización militar”.
Rusia “considera el espacio como un ámbito de combate y cree que la supremacía espacial será un factor decisivo en los conflictos futuros”.
Un tratado de 1967 prohibió las armas de destrucción masiva en órbita. Desde entonces, potencias como Estados Unidos, Rusia y China han explorado el desarrollo de otras capacidades al margen del tratado.Como dijo el Secretario General de la ONU en su discurso ante la 81.ª Asamblea General: “El poderío tecnológico no basta por sí solo para garantizar la seguridad”.