08/05/2026
08:47 AM

¡Sabemos o ignoramos!

Alejandro Espinoza

“El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan”: Arturo Graf.

En los tiempos en que vivimos, la tecnología y avances han arrojado más información que en cualquier otro tiempo de la humanidad. En la historia se dice que Sócrates era un hombre sabio, pero él se dio cuenta de que la mayor sabiduría para enseñar a los intelectuales, políticos y científicos era conocer las limitaciones y, lo más importante de todo, el conocimiento de nuestra propia ignorancia. El conocimiento científico con cada logro y solución hipotética de un problema, la verdad el número de problemas no resueltos aumenta, ya que ellos no saben, solo suponen, pues muchos interpretan el saber como un conocimiento subjetivo, es de allí que sale la expresión de Sócrates: “Solo sé que no sé nada”.

Se ha considerado la ignorancia como un mal social que solo podemos atacarlo y lograr progresar por medio de la educación; pero si hablamos de la ignorancia nos referimos a los necios, que son las personas que hablan sin conocimiento. Sin embargo, al igual que la enfermedad tiene sintomatología clínica, de igual forma la ignorancia es inevitable, requerida, racional, culpable, excusante, presuntuosa.

Lo mejor es tener una actitud prudente del sabio ante la magnitud de problemas del universo y las limitaciones de las facultades naturales del conocimiento. Todos en la vida sufrimos de la ignorancia sabia, es aquella en que se sabe que no se sabe, y la ignorancia profunda, la cual es no saber que no se sabe, o llamado estado de inocencia.

El rey Salomón expresó: “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz. Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, y bienaventurados son los que la retienen”. “Nunca he encontrado a una persona tan ignorante que no se pueda aprender algo de ella”, Galileo Galilei.