02/01/2026
07:36 AM

En sala de espera

Elisa M. Pineda

Los días, las horas y los minutos parecen avanzar más lentamente, como si quisieran darnos una lección que no logramos descifrar. ¿Paciencia, humildad o quizás algo más por descubrir? Esperar siempre es difícil. En Honduras da la impresión de que nos encontramos en una inmensa sala de espera, algunos en lugares más cómodos, otros en sitios lúgubres y hostiles. Llevamos décadas, no es algo nuevo, pero este no es precisamente uno de los mejores momentos.

El ambiente en la sala de espera se vuelve cada vez más denso: hay apagones, el desempleo crece, la violencia es constante, hay enfermedad e ignorancia.

¿Más que antes? Probablemente. O quizás la esperanza de un cambio positivo que contrasta con lo vivido incide en las percepciones. Algunos insisten en que avanzamos, tal vez muy lentamente y por eso es poco perceptible. Sin acuerdos en el Congreso Nacional sobre temas fundamentales para el país; con una ejecución presupuestaria que a marzo de este año era solamente del 11 % de acuerdo con información del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh).

El mayor avance -si puede llamársele así- se ve en una política exterior muy activa, basada en la diplomacia presidencial. Hay una reconfiguración en la política exterior hondureña, acorde con el fundamento ideológico del partido de gobierno, pero muy alejada del devenir histórico de nuestro país.

Pronto habrá que dar el paso, desde la euforia y el deslumbramiento que hoy por hoy provoca China, hacia temas más concretos, no solamente en inversión y en cooperación, sino en términos geopolíticos, después de todo, China es un imperio.

Habrá que conocer también qué implicaciones tiene para la economía nacional la solicitud de unión al Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los BRICS conformado por grandes economías emergentes: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, presentada por la presidenta Xiomara Castro a la presidenta de dicha entidad, Dilma Rousseff.

La retórica de gobierno señala, a grandes rasgos, que la grave situación socioeconómica de Honduras está ligada a un sistema (capitalista) que ha propiciado la corrupción y que este giro tiene por objetivo la búsqueda de soluciones; sin embargo, deja de lado un tema fundamental: la corrupción es lo que ha sumido al país en la pobreza y lamentablemente ésta no distingue ideologías.

El compromiso con la lucha anticorrupción implica dejar a un lado viejas prácticas que han sido parte de nuestra política, como desacreditar públicamente a aquellas organizaciones y personas que no comparten las mismas ideas; en hacer que los intereses de partido o particulares bloqueen la toma de decisiones clave en el Congreso Nacional y la manipulación de las leyes, por ejemplo.

Si la ideología o el modelo económico en realidad se tradujeran en una salida de la pobreza, otra sería la situación de países latinoamericanos que nos han antecedido en ese cambio hacia el socialismo, pero la historia y la actualidad nos muestran algo muy distinto.

Mientras tanto, seguimos aquí, en esta gran sala de espera. Esta vez con la sensación de que pronto veremos cambios, como parte de todos los compromisos que el país ha asumido. Los temas domésticos esperan también y mantienen polarizada a la población.Ojalá que los compromisos se traduzcan en mejores condiciones de vida para todos, ojalá podamos ver hacia el futuro con esperanza, que se alimente día a día con hechos tangibles.