15/04/2026
07:58 PM

El rechazo

Nuestro Dios nos dio el testimonio y el ejemplo claramente en San Juan 1:11 donde dique que “a los suyos vino y los suyos no le recibieron”. Esto significa que también hubo gente que lo rechazó. Isaías 53:1-3 dice “Sobre quien ha manifestado el brazo de Dios, subirá cual renuevo delante de Él y como rey de tierra seca no hay parecido en Él ni hermosura, le veremos sin atractivo para que lo deseemos, despreciado y desechado”.

La palabra DESPRECIADO significa vil, menospreciado, desestimado, deshonrado. El diccionario dice que dar la vuelta significa rechazo, tener resistencia, no aceptar, no admitir, darle resistencia a alguien o a algo.

El asunto es complejo porque entre las necesidades básicas del ser humano están recibir amor, aceptación, respeto y seguridad. Cuando hay un rechazo en la vida del ser humano, siempre habrá un vacío de amor que nos roba las posibilidades de creer, de soñar, de tener un futuro promisorio, impide disfrutar las alegrías, los gozos y todos los regalos que Dios nos da. El rechazo es una enfermedad del alma que es la menos diagnosticada y la menos tratada. Una persona que ha sido rechazada en la edad prenatal, desde el vientre de su madre, mujeres que quedaron embarazadas por violación, por incesto, adulterio, fornicación, sexo no deseado, casi siempre son personas que desarrollan una fuerte sensación de rechazo que arrastran hasta que Dios las libera.

El rechazo se implanta en el corazón por múltiples razones. En algunos casos porque se produjo marginamiento en la niñez, en los primeros años de su vida, la falta de atención de los padres, un impedimento físico, la comparación entre hermanos, adopciones mal manejadas, palabras hirientes, abuso sexual, sobreprotección, eso produjo rechazo en la niñez.

En la adolescencia, exceso de disciplina, abuso mental, avergonzarlos en público o en privado, pobreza en la familia, padres dominantes, todo esto produce un rechazo que se extiende en la edad adulta. También vivimos el rechazo por culpabilidad, por el embarazo no deseado, abortos planificados, vergüenza de un complejo físico, desastre financiero, el ser aislado de la familia, en el matrimonio, el divorcio, la infidelidad, la infertilidad y otras muchas causas.

Hay tres tipos de rechazo: El primero viene de una raíz ancestral de rechazo, el segundo es el rechazo a sí mismo y el tercero es el temor a ser rechazado.

Hoy en día hay una dureza emocional como síntoma del rechazo, personas introspectivas, personas insensibles, egoístas, frías, calculadoras, son productos de que han sufrido rechazo. Personas con incredulidad y sectarismo, no le creen a nadie, no le creen a Dios, no creen en nada porque fueron rechazados.

Pero le tengo una gran noticia: ¡Dios no le rechaza, porque Él a los suyos vino, Dios vino para llamarlo, para escogerlo a usted! Sea un vencedor, levántese, aleje de su vida el rechazo por cualquier causa y reciba el valor grato.