El 25 de diciembre del año cero, de acuerdo con la era cristiana, enmarca el nacimiento del Salvador del Mundo en un humilde pesebre del pueblo de Belén, y 33 años después narra la historia de que muere crucificado en el monte del Gólgota, en las afueras de Jerusalén.
Pero esos 33 años de vida, muerte y gloria son los más impresionantes, llenos de amor, acción y de perdón que la humanidad haya vivido, con la presencia de ese personaje que trajo el mensaje de amor, perdón, paz, arrepentimiento y salvación.
Conocido con el nombre de Jesús de Nazaret, lugar donde vivió parte de su vida predicando la Palabra de su Padre y explicando su misión en la tierra, 2022 años después pareciera que el mundo en su mayoría ha entendido el mensaje.
Actualmente, la humanidad se ha robotizado y actúan como máquinas de hacer dinero, funcionando 24/7, 24 horas del día y siete días de la semana. Se acuestan pensando en dinero, sueñan con lo mismo y de igual manera se levantan, y se convierte en un círculo vicioso del amor al dinero que los convierte a vivir y morir como esclavos.
Los valores espirituales y morales no existen para ese tipo de humanoide, que se ha olvidado de los buenos y básicos sentimientos familiares y de los libres pensamientos del amor al prójimo, que rompen esas cadenas de oro y de plata que los mantienen encadenados viviendo en jaulas enjoyadas.
Por eso es recomendable que en estas fechas navideñas tan especiales se debe celebrar en homenaje al Niño Jesús y saber compartir con la humanidad ese espíritu jubiloso de compartir con los demás desde un tamal o un sándwich y ante el amor y la paz en un país llamado Honduras.