10/05/2026
07:28 PM

¡El cambio no puede detenerse!

Imagine usted a un hombre que se ha dormido allá por los años 1950. Suponga que no ha envejecido, simplemente permaneció ausente de todo a su alrededor. De pronto despierta. Y observa los cambios que han ocurrido durante su largo e involuntario sueño. ¿Qué cree usted que le llamaría más la atención? Seguramente le sorprenderán los nuevos modelos de autos y la arquitectura de los edificios. Y a medida que vaya viendo más, se enterará que hoy en día no tiene que solicitar crédito en ninguna tienda en particular, como ocurría en su tiempo, porque con una pequeña tarjeta, puede comprar en cientos de lugares que ni siquiera lo conocen, porque en forma electrónica lo cargarán para que él lo pague en algún banco. Irá de sorpresa en sorpresa. ¿Qué dirá cuando conozca las computadoras? Quedará impresionado cuando sepa que puede enviar desde ellas su correspondencia en un “e-mail”, y que sus parientes en los Estados Unidos lo recibirán instantáneamente. ¿Qué pensará cuando la cajera del supermercado utilice su lector de código de barras en lugar de marcar los precios en la registradora? ¿Y cuando se entere que los aviones cruzan velozmente los océanos, y lo hacen en mucho menos de la mitad del tiempo? ¿Qué dirá de la televisión por cable? ¿Y de los teléfonos celulares, que toman fotos y sirven como despertadores?

El mundo ha cambiado, y ha cambiado tan rápidamente que nos impone un nuevo ritmo. Hoy leer La Prensa no es solamente ya algo necesario, ahora es imprescindible. Este diario ha venido cambiando también con el tiempo. Y siento que ilustra a sus lectores en una forma maravillosa. Algo más es comprender el concepto de “Educación Continua”. Aquella idea de que al terminar la escuela, el colegio o la universidad alguien “había completado sus estudios”, no es válido ya. Sencillamente si usted no se mantiene estudiando, pronto sus conocimientos quedarán obsoletos.

Sí, si alguien se hubiera dormido en los años 50, y despertara hoy, tomaría tiempo ponerle al día sobre los avances de la humanidad. Vivimos una época de retos y de oportunidades.

LO NEGATIVO: No mantenerse al día, mientras el mundo cambia.

LO POSITIVO: Comprender los retos y las oportunidades inherentes al tiempo maravilloso en que Dios nos ha permitido vivir. Prepararnos para estar a la altura de ellos.