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12:39 AM

Divina luz solar

  • 03 marzo 2024 /
Emy James

Es bastante interesante aprender cómo hasta el clima tiene repercusiones en la manera en que nos sentimos y que nacer y vivir en lugares que se caracterizan por temperaturas extremas, ya sea demasiado frías o demasiado calientes, tiene implicaciones en nuestra forma de ser y de comportarnos. Por ejemplo, podemos notar la lentitud con la que se desplaza y hasta a veces habla o se mueve, la gente que está acostumbrada a vivir en ambientes fríos, con temperaturas extremadamente bajas. Asimismo, basta con reparar un poco en las personas que viven bajo temperaturas altísimas y veremos como caminan con el ceño fruncido y actitud molesta. Si llegara a preguntarles, una buena mayoría le aseguraría que no están molestos por nada en particular y tal vez algunos de ellos sepan reconocer que es el calor lo que los mantiene irritados.

Son estos últimos los que más huyen del sol ya que en estos lugares los rayos solares son abrasadores. Y sin embargo no es tan buena idea pasar tanto tiempo sin recibirlos directamente. Los médicos recomiendan exponernos de 10 a 15 minutos todos los días ya sea temprano por la mañana o después de las 5:00 de la tarde para poder recibir sus bondades.

Estas van desde estabilidad en la presión arterial, la producción de colágeno en la piel e hidratación, pasando por la producción de vitamina D que permite que los huesos se calcifiquen disminuyendo las posibilidades de fracturas y enfermedades graves relacionadas con la fragilidad en la masa ósea y los músculos, terminado en cómo llega a influir en nuestro estado de ánimo la falta de esta magnífica luz. Cuando pasamos mucho tiempo bajo un cielo nublado tendemos a sentirnos tristes y claro, es que nuestro cerebro no está segregando dopamina, ese neurotransmisor encargado de que nos sintamos contentos, que experimentemos placer, motivación y hasta amor. Nos llegamos a sentir decaídos, sin ganas de movernos mucho o socializar. Y aquí volvemos al tema de esa mala costumbre nuestra de ponerle más atención a la mente y menos a los instintos. Seguramente ya ha notado usted que su perrito busca ponerse al sol un ratito por la mañana todos los días, a veces son más listos que nosotros. Creo que este tipo de información nos ayuda a entender algunas de las razones por las que los hombres que viven fuera de las grandes ciudades viven más y mejor que los citadinos; porque se mueven en bicicleta o a pie, o sea, luz solar y ejercicio diario. Ahora, lo que si se complica un poco comprender y sobre todo a los que estamos acostumbrados a parajes soleados, es cómo le hace la gente que vive en Alaska, por ejemplo. Y es que como es de todos sabido, este enorme estado norteamericano cuenta con sectores que no ven la luz del sol por periodos de hasta 60 días! En lo que se conoce como “la noche polar” o “la noche eterna”. Estamos hablando de que estas personas pasan semanas y semanas en oscuridad. Y desde luego que podemos imaginar cómo deben extrañar la luz del día o tal vez no, porque como bien dicen los mexicanos; “a todo se acostumbra uno, menos a no comer”.