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07:19 AM

¿Cuándo tomar psicoterapia?

  • 17 diciembre 2023 /
Emy James

Ahora mismo. Creo que sería la respuesta de cualquier psicoterapeuta, incluyéndome. Y es que la psicología tiene un carácter preventivo que casi nadie toma en cuenta, la mayoría de las personas decide buscar ayuda de un profesional de la salud mental (y muy pocos lo deciden de verdad), cuando ya está “con el agua hasta el cuello” como decimos popularmente.

Esto es como que si supiéramos que en algún punto de la vida vamos a desarrollar una enfermedad médica, que existe un tratamiento para prevenirla, pero, aun así, decidimos tomarla hasta que ya estamos enfermos.

Algo similar pasa con nuestras emociones. Se trata de un mundo muy inestable dentro de nosotros, de nuestro cerebro, de nuestra mente y hasta de nuestro cuerpo, tomando en cuenta por ejemplo que nuestro aparato digestivo se altera cuando nuestras emociones están fuera de control (por la potente red neuronal que existe en él), tan es así que se le ha llegado a conocer como el “segundo cerebro”. Entonces, cuando hablamos de emociones, hablamos de sensaciones y sentimientos que van y vienen, que dependen de muchísimas cosas para manifestarse de manera beneficiosa y de muchas otras para hacer lo contrario. Hablamos de inestabilidad.

Si sentimos que las cosas no van bien en el trabajo, que estamos rodeados de personas incompetentes, que no nos alcanza el tiempo para nada, que nos la pasamos postergando cosas importantes, que cargamos con mucho estrés, necesitamos psicoterapia.

Si las relaciones familiares se han vuelto caóticas, la de pareja ya no parece tanto de pareja, si estamos dejando a los amigos de lado, necesitamos psicoterapia.

Si notamos que hace muchos fines de semana que no salimos a escuchar un poco de música ni preparamos reuniones sociales, que estamos desmotivados para arreglarnos, que tenemos sobrepeso, problemas médicos pendientes de resolver, necesitamos psicoterapia.

Si demasiadas veces nos sentimos solos, sin nadie con quien conversar de las cosas que nos pasan y de las cosas que sentimos, si tenemos muchas cosas que compartir, pero nadie con quien hacerlo, si cada vez son menos los que parecen tener interés en lo que tenemos que decir, si los episodios de tristeza, de melancolía, van en aumento, si demasiadas veces deseamos estar rodeados de ciertas personas, pero nos vemos acompañadas de otras que en realidad no son gran compañía, necesitamos psicoterapia.

Si no podemos recordar cuando fue la última vez que escribimos largos párrafos acerca de algo que nos ha emocionado, que hace mucho no disfrutamos de un buen libro, de una buena producción cinematográfica en la sala de cine con palomitas en la mano, si ya ha pasado mucho tiempo desde que nos dimos tiempo para caminar por la arena de la playa sintiendo la brisa marina en la cara o desde que nos dimos una escapada al campo, si no nos estamos dando tiempo para estar a solas y disfrutar de nuestra propia compañía, necesitamos hacer una cita con nuestro psicoterapeuta.

Tratemos de borrar de nuestra mente la idea absurda de que “solo los locos van al psicólogo”. En realidad, son las personas responsables, las que se quieren a ellas mismas y les importa la gente a su alrededor, las que se deciden por hacer esa cita.