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La incertidumbre de la política de EUA

El proceso de transición en los países latinoamericanos, en algunos casos, se ha visto marcado por políticas norteamericanas de apoyo, tanto económicas como presenciales o migratorias.

Dígase en la historia reciente Colombia con el Plan Colombia en la época de Clinton de lucha contra el narcotráfico o a grandes rasgos históricos, hace ya más de un centenario, en Panamá. El bloqueo a Cuba, por ejemplo, medida tomada para castigar a un régimen comunista, o políticas de ayuda migratoria a ese país, o a Nicaragua, en su momento.

Estados Unidos casi siempre ha jugado el papel de rescate para Latinoamérica y hoy se le clama que trate de rescatar a Venezuela, país que más allá de algunas declaraciones de parte de funcionarios estadounidenses, todavía no recibe un verdadero apoyo sustancial. Hay quienes también claman que no aísle a México, como hizo el presidente Trump durante su campaña, ubicando a ese país, irrespetuosamente, como la peste de la región. Estados Unidos también, en la historia reciente, ha sido el principal socio comercial de muchos de los países de la región.

Hoy, con cambios de dinámicas estadounidenses fuertes, al menos de palabra, y una presunta atención más fina a Latinoamérica de parte del presidente Donald Trump, algunos estiman cambios sustanciales en políticas tanto económicas, como migratorias, a programas claves para la prosperidad de todo el continente. Pero entre tanto, y mientras que el Presidente se va a teatros (como hizo recientemente al revertir algunas de las políticas económicas del presidente Barack Obama a Cuba), en Miami, en Latinoamérica están pasando muchas cosas, que en varias instancias ignoran tanto congresistas estadounidenses como los propios presidentes.

Recuerdo bien cuanto tardó para que los demócratas aceptaran un tratado de libre comercio con Colombia, pusieron todas las exigencias con referencia a los líderes sindicales que eran asesinados durante el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe en ese país. Recuerdo también el apoyo rotundo que recibía el tratado de parte de la mayoría de los republicanos. También recuerdo que siendo México uno de los principales líderes comerciales y vecino de Estados Unidos, el tratado con ese país recibió un apoyo; hoy se renegocia. Trump siempre aseguró en campaña que tenía que quitarle las industrias a México y regresarle a Estados Unidos su producción (de productos que hoy día se importan, como el azúcar). ¿Pero cómo afectará esto de dejar las ventajas competitivas de la globalización a un país tan poderoso como Estados Unidos? La economía y la política siempre han ido de la mano.

Según Felipe Hernández , economista para América Latina de Bloomberg Intelligence, Brasil, Argentina y Chile, son los países más atractivos para que empresas del exterior inviertan en ellos, por su tamaño y potencial y porque hasta ahora están saliendo de una crisis muy profunda. El asegura que la realidad, según él, es que todos los países de la región están buscando mayor certeza sobre el futuro de la política en Estados Unidos, que es uno de sus principales socios comerciales, y que hasta ahora el presidente Trump no ha podido hacer grandes cambios en políticas comerciales ni migratorias, pero no implica que no lo haga en un futuro, por lo cual para los latinoamericanos, continúa siendo un riesgo la inversión en EUA. México siendo el más afectado.

Sin embargo, vemos empresas estadounidenses ubicándose en los mercados emergentes de Latinoamérica, en donde han encontrado prosperidad con el auge de los TLC e inversión de latinoamericanos en el país. ¿Hasta cuándo? Probablemente todo está por verse con elecciones en muchos países latinoamericanos el año entrante, y reacciones de nuestro inesperado Presidente.
@sabinacovo