Me siento amenazado (…) brujería y cosas que me están echando”, fue algo de lo que dijo Pedro Vargas, el hombre que perpetró una Univision.
En el audio se puede escuchar a un hombre profundamente trastornado, así como su madre, una mujer mayor asustada ante la actitud de su hijo, de quien admitió que quería que fuera evaluado por un psicólogo o un psiquiatra.
La masacre, ocurrida entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, tuvo lugar en un complejo de apartamentos en Hialeah, la zona más latina de la Florida.
De acuerdo a los informes, los hechos se desencadenaron luego de que Pedro Vargas, de 42 años, prendiera fuego a unos 10 mil dólares que había retirado recientemente de una cuenta de ahorros. La pareja formada por Italo Pisciotti, de 78 años, y Samira Pisciotti, de 68, administradores del edificio, acudieron al departamento ocupado por Vargas y su madre, Esperanza Vargas, al notar el fuego al interior. La respuesta de Pedro fue ultimarlos a balazos. Luego mató a otros cuatro vecinos antes de ser abatido por las autoridades.
'Ay, Dios mío, ayúdame'
Ahora, gracias al audio de la llamada que hizo el hombre al 911, se puede saber que el hombre se encontraba trastornado al grado de haber asustado a su mamá. Tras decir a la operadora que se sentía perseguido, la mujer le pregunta con quién vive. Él responde que con su madre y ellas empiezan a hablar por teléfono en español.
Esperanza Vargas manifiesta de inmediato su negativa a que la operadora le envíe una patrulla, pues “se va a poner peor a lo mejor creyendo que yo soy su enemiga”.
Entonces, la operadora le pide a la señora que de nuevo ponga a Pedro al teléfono. Él le explica a la operadora que se siente perseguido, que siente que le están haciendo brujería y culpa de ello a un abogado vecino suyo.
Luego, el audio se escucha un poco confuso, hasta que vuelve a responder la madre del atacante. Asustada, la mujer dice que su hijo ha estado mal. Confiesa que Pedro salió de casa “con un pomo” y que iría a conseguir gasolina.
Asesino Hialeah había sido despedido de universidad EUA
Pedro Alberto Vargas, implicado en un tiroteo en que murieron cinco colombianos y un ecuatoriano en la localidad de Hialeah (Florida, Estados Unidos), era un hombre solitario que fue despedido del Miami Dade College (MDC) y acumulaba en su cuenta bancaria cerca de 100.000 dólares, señaló hoy la policía.
Las autoridades investigan los motivos por los que Vargas, de 42 años y de origen cubano, mató el pasado viernes a tiros a las seis personas y mantuvo a otras dos como rehenes antes de ser abatido por un equipo del cuerpo de elite conocido como SWAT.
Los investigadores y vecinos del individuo han comenzado a revelar más detalles de la vida de aquel hombre solitario y reprimido, aficionado a las armas y que estaba obsesionado con su forma física, por lo que pasaba mucho tiempo en el gimnasio.
Vargas, descrito como una persona de vida austera, sin antecedentes penales, que tenía aventuras con prostitutas y vivía con su madre, de 83 años, había renunciado a su puesto de diseñador gráfico en el MDC tras conocer que iba a ser despedido por guardar archivos 'inapropiados', señaló hoy el diario El Nuevo Herald.
Al parecer, el material que el individuo almacenaba en su computadora representaba una 'seria amenaza' para la seguridad de esta institución universitaria pública, incluido un exsupervisor, aunque el MDC declinó ofrecer más detalles al periódico.
El exsupervisor directo de Vargas en el MDC, Elmo Lugo, explicó a El Nuevo Herald que los textos amenazantes que recibió incluían fotos manipuladas de este en las que aparecía decapitado y mensajes en los que le deseaba morir de cáncer.
Vargas fue abatido por el equipo SWAT que, tras el fracaso de las negociaciones con el secuestrador, logro entrar en el apartamento donde se encontraba atrincherado y lo abatió.
La policía indicó que Vargas comenzó ese día la espiral de violencia prendiendo fuego a cerca de 10.000 dólares en efectivo que había sacado de su cuenta bancaria.
Además, intentó destruir y prender fuego también a su ordenador portátil, uno de los elementos que a juicio de la policía podría ayudar a desentrañar la incertidumbre que rodea la tragedia protagonizada por el individuo de origen cubano.
Fue precisamente el humo provocado por Vargas lo que alertó a un matrimonio colombiano vecino, que al acercarse al apartamento del cubano fue recibido a tiros.
Italo Pisciotti, de 79 años, y su mujer, Camira Pisciotti, de 69, murieron prácticamente en el acto, según las autoridades.
Tras ello, el asesino derribó la puerta de otro apartamento vecino y acabó con la vida de sus tres ocupantes. Se trataría, según fuentes policiales, de Patricio Simono, de 54 años, su mujer, Merly Niebles, de 51, y su hija de 17 años, Priscilla Simono, también originarios de Colombia.
La policía cree que la sexta víctima, un ecuatoriano llamado Carlos Javier Gavilanes, de 33 años, que llegaba al edificio acompañado por su hijo menor, en realidad falleció por una bala perdida en la refriega del tiroteo