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Plan social de Biden, pan bendito para unos latinos y espejismo para otros

Los indocumentados están a la expectativa de la aprobación en el Senado de un proyecto que puede beneficiarlos.

Washington, Estados Unidos.

El plan Reconstruir Mejor del presidente Joe Biden podría convertirse en un regalo de Navidad o Año Nuevo para millones de familias latinas en Estados Unidos, pero para otras muchas, las de inmigrantes indocumentados, puede quedar en un simple espejismo si el Senado rechaza el apartado migratorio.

Según el censo de 2020, en Estados Unidos viven 62,1 millones de hispanos, el doble que hace tres décadas, y para muchos de ellos Reconstruir Mejor (Build Back Better, en inglés), un gigantesco plan de inversión de 1,8 billones de dólares, es un maná.

El plan, que incluye reformas educativas, sanitarias, ecológicas, de atención a la infancia y también un apartado sobre inmigración que puede favorecer a millones de indocumentados, fue aprobado el viernes por la Cámara Baja pero su paso por el Senado -donde se espera sea sometido a votación en diciembre o enero- se anuncia complicado.

Según la Casa Blanca, el objetivo de Reconstruir Mejor es generar empleo, reducir costos, mejorar la competitividad y ayudar a la clase media y trabajadora, a la que pertenecen muchos hispanos.

Es muy importante “para una comunidad latina que trabaja bien duro, pero no tiene muchos ingresos”, declaró el lunes Xavier Becerra, secretario de Salud y Servicios Humanos del gobierno.

Además de mejorar la atención de las personas necesitadas o discapacitadas, ofrece dos años de educación preescolar y garantiza que ninguna familia de clase media pague más del 7% de sus ingresos en cuidado infantil.

Los mayores también salen bien parados: Medicare (programa federal de seguro médico) les brindará cierta cobertura para audífonos y servicios auditivos y podría negociar los precios de algunos medicamentos recetados.

Permitirá conceder créditos fiscales, de modo que millones de familias podrán contratar pólizas de seguro médico “con primas de 10 dólares al mes o menos”, aseguró Becerra, hijo de inmigrantes mexicanos.

El congresista Raúl Ruiz, presidente del Caucus Hispano del Congreso (integrado por miembros del Partido Demócrata de ascendencia hispana), afirmó el lunes que “las familias hispanas se beneficiarán desproporcionadamente porque se han visto desproporcionadamente afectadas por la pandemia” de covid-19.

Reconstruir Mejor también facilita el acceso a la vivienda y refuerza la lucha contra el cambio climático.

Según un sondeo de BSP Research, patrocinado por la organización Climate Power, 87% de los latinos estadounidenses apoyan el plan porque les preocupa el cambio climático. Muchos de ellos ya sufren sus consecuencias: “desde trabajar durante horas en condiciones climáticas peligrosas hasta pagar costos de energía más altos o vivir en áreas más propensas a desastres climáticos”, enumera Climate Power.

Tránsito por el Senado

Pero el Senado podría enmendar el proyecto de ley y devolverlo a la Cámara de Representantes.

En una Cámara Alta dividida a partes iguales, tanto los 50 republicanos como dos senadores centristas -entre los 50 demócratas- son reacios a aceptar el texto al 100%, por miedo a que se dispare la deuda en un contexto de subida de la inflación.

Pero según Pili Tobar, subdirectora de Comunicación de la Casa Blanca, el plan se financiaría con solo “pedirles a los estadounidenses y a las corporaciones más grandes que paguen su parte justa” en los impuestos federales.

En un proyecto de ley normal, se necesitarían unos inalcanzables 60 votos de 100 para su aprobación, por lo que Biden recurrió al llamado proceso de reconciliación presupuestaria, con el que le bastan 51.

Entonces, el mandatario necesita convencer a los dos centristas y sumar el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris para tener los 51.

Existe consenso sobre la mayor parte de las medidas del plan, pero el apartado migratorio, que es el caballo de batalla de Biden, podría quedarse fuera de Build Back Better.

La ciudadanía, un viacrucis

Decía Eleanor Roosevelt: “Debes hacer las cosas que crees que no puedes hacer”. Durante la campaña presidencial, Biden, reformista confeso, prometió la ciudadanía para 11 millones de indocumentados.

Ya intentó abrir camino dos veces para cumplir su palabra y las dos tropezó con Elizabeth MacDonough, encargada de interpretar el reglamento del Senado y quien considera que este tema no tiene cabida en Build Back Better. Y podría volver a oponerse, porque las normas de la Cámara Alta limitan qué se puede incluir en la ley del presupuesto.

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En su tercer intento, Biden rebajó sin embargo sus pretensiones y ya no se habla de ciudadanía.

Si el Senado aceptara incluir el apartado, unos siete millones de inmigrantes indocumentados podrían solicitar permisos de trabajo, viajar al extranjero y obtener licencias de conducir. Además, estarían protegidos contra la deportación durante un periodo de hasta diez años.

La congresista progresista Alexandria Ocasio-Cortez encabezó una carta en la que más de 80 miembros de la Cámara pidieron al Senado no desperdiciar “esta oportunidad única en una generación”.