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El ocaso de los partidos tradicionales acerca a Chile a un cambio de ciclo

  • 18 noviembre 2021 / 12:12 PM /

Chile celebrará elecciones presidenciales el próximo domingo 21 de noviembre.

Santiago de Chile, Chile.

Por primera vez en la historia de la democracia chilena, ninguno de los favoritos en las elecciones presidenciales del próximo domingo forma parte de las dos coaliciones tradicionales de centro-izquierda y centro-derecha que durante más de 30 años se repartieron el poder.

Pese a que hay desconfianza hacia las encuestas por sus desaciertos en las últimas votaciones, casi todas coinciden en que el sustituto de Sebastián Piñera será de un partido con menos de 5 años de recorrido: Gabriel Boric, del izquierdista Frente Amplio, o José Antonio Kast, del ultraderechista Partido Republicano.

Es menos improbable que pasen a segunda vuelta Yasna Provoste, del bloque Nuevo Pacto Social, o Sebastián Sichel, de Chile Podemos Más, las cartas de las dos grandes coaliciones que se repartieron el poder tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y conocidos en los albores de la transición como Concertación y Alianza.

Para Claudia Heiss, jefa de la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Chile, se trata del “ocaso” de estas dos grandes formaciones tradicionales que ya llevaban años agonizando. “Su declive es la crónica de una muerte anunciada”, afirmó.

“REMEZÓN POLÍTICO”

El auge de Boric y Kast en estas elecciones, las más cruciales e inciertas de las últimas décadas, es una señal del “colapso de la política tradicional”, explicó Kenneth Bunker, director de la encuestadora Tresquintos.

“No estar vinculados a partidos tradicionales ha dado alas a estos candidatos”, expresó. Para el experto, este “remezón político” comenzó con el nuevo sistema electoral, que debutó en las elecciones de 2017 y cambió la lógica de binominal a proporcional.

Esto propició la irrupción en el Parlamento de nuevas formaciones: el Frente Amplio conquistó 15 asientos en el Parlamento y su carta presidencial, Beatriz Sánchez, se alzó como la tercera favorita, con un 20 % de apoyo. En esos mismos comicios, el actual candidato Kast, a menudo comparado con el brasileño Jair Bolsonaro, quedó en cuarto lugar compitiendo como independiente, con casi un 8 % de apoyo.

EL EFECTO DE LA CRISIS SOCIAL

El declive de los partidos tradicionales “terminó de consolidarse con el denominado estallido social de 2019”, un movimiento por la igualdad que se extendió durante más de un año con masivas marchas, puntualizó Javier Sajuria, de la Queen Mary University of London. “Ahí se terminó de caer cualquier resabio de legitimidad que tenían los partidos y muchos votantes se quedaron huérfanos”, detalló a Efe.

En las elecciones constituyentes del pasado mayo, la principal votación posterior a las marchas, se evidenció esta tendencia: los independientes desbancaron a pesos pesados de la política y fueron la fuerza más votada con 48 de los 155 asientos para redactar la nueva Constitución.