Bebé expulsa pedazo de metal por el cuello
El misterioso dolor de Mya Whittington terminó cuando expulsó de su cuello un elemento de metal de casi cinco centímetros. Nadie sabía lo que molestaba a la bebé de siete meses.
“Mi mujer me dijo que la parte izquierda de su cuello se estaba hinchando y me preguntó si la llevábamos a urgencias”, explicó el padre, Aaron Whittington.
Decidieron esperar pensando que se trataba solo de una inflamación hasta que estaba el doble de inflamado y una especie de espinilla comenzaba a aparecer. Cuando los médicos intentaron drenar el bulto no salió nada. Horas más tarde la pediatra sacó un trozo de metal que la pequeña se habría tragado sin querer y había quedado alojado en la garganta.
Su vida depende de 3,500 calorías diarias
Un milagro que le ayudó a perder 70 kilogramos ahora la ha dejado tan débil que debe ingerir 3,500 calorías.
La vida de Gemma Long se ha convertido en una pesadilla desde que se sometió a un “bypass” gástrico.
Esta madre de dos hijos pesa 50 kilogramos. “Si dejo de comer, mi peso se desploma. A pesar de que pueda sonar bien, la enorme cantidad de comida me hace sentir mal. Me siento constantemente enferma y agotada”.
Los médicos han duplicado la ingesta de alimentos, grasas y calorías. Además de tomar unas 10 pastillas de vitaminas. “Ni siquiera puedo ir por mis hijos al colegio y por ellos me operé”.
La indemnizan por sufrir accidente cuando tenía sexo
La enviaron a un viaje laboral que ella convirtió en uno de placer, pero terminó en un accidente.
Se trata de una funcionaria pública a la que un tribunal australiano ordenó que se indemnizara tras sufrir un accidente mientras tenía relaciones sexuales.
El pleno de los magistrados del Tribunal Federal de Australia rechazó una apelación de la agencia de compensaciones laborales Comcare, que argumentaba que la cita amorosa de la funcionaria no formaba parte de sus obligaciones oficiales.
En su fallo, los magistrados enfatizaron que no importaba si la mujer había pasado la noche manteniendo relaciones sexuales o “jugando a las cartas” porque ella todavía estaba trabajando.
La mujer, cuya identidad no fue revelada, había sido enviada por una oficina gubernamental a un viaje a una localidad del interior en noviembre de 2007 cuando le cayó en la cara una bombilla de luz mientras tenía sexo con un amigo.
Ella se hirió la nariz y la boca. El accidente le causó problemas de ansiedad y depresión, así como la imposibilidad de trabajar por un tiempo.