Managua, Nicaragua.

El gobierno de Nicaragua confirmó ayer la muerte de siete mineros atrapados en las profundidades de la mina “El comal” en Bonanza, norte del Caribe del país, luego de una búsqueda de cinco días, reportaron fuentes oficiales.

Entre el llanto desconsolado de los familiares, las brigadas de rescate anunciaron la suspensión de la búsqueda de los siete mineros desaparecidos en una mina artesanal del Caribe norte de Nicaragua.

“Mi hermano quedó ahí enterrado en ese montón de tierra, no sé qué le voy a decir a sus hijas”, expresó con la voz entrecortada Jorge Martínez, acongojado por tener que dejarlo enterrado en ese lugar.

Los familiares de los desaparecidos, que permanecieron en el lugar desde que se produjo la tragedia con la esperanza de encontrarlos vivos o recuperar sus cuerpos, recibieron la noticia con profunda tristeza, pero reconocieron los esfuerzos de las autoridades por ayudarlos.

“Murieron”, dijo el rescatista Pedro Umanzor a medios oficiales.

Peligrosa búsqueda

La portavoz del gobierno, Rosario Murillo, esposa del presidente Daniel Ortega, dijo que los “expertos tuvieron que reconocer que era imposible seguir entrando” a la mina porque “era peligroso”.

Murillo explicó que los equipos trataron de trabajar en un “medio que no ofrecía condiciones mínimas de seguridad, debido a que todas las estructuras de madera que instalaban se caían ante los constantes deslizamientos de lodo y tierra”.

Continuar “era arriesgar la vida de mucha gente y se tomó la medida” de suspender las operaciones e informar a las familias, manifestó la primera dama.

Las autoridades nicaragüenses creen que los siete mineros cayeron a un abismo profundo en el interior de la mina, donde hace cinco días, 22 mineros más fueron rescatados tras quedar soterrados por un derrumbe.