29/11/2022
07:21 PM

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Manifestantes se resisten a desalojar paso fronterizo clave entre Canadá y EEUU

Las manifestaciones se han realizado en importantes ciudades canadienses como Montreal y Toronto, pero también en otras partes del mundo, en particular en Francia.

Windsor, Canadá.

Los manifestantes contra las medidas sanitarias anticovid en Canadá seguían este sábado impidiendo el paso en un importante eje fronterizo con Estados Unidos tras desafiar una orden judicial de desalojo, dos semanas después de la irrupción de una protesta liderada por camioneros y que ha tenido eco en otros países.

El bloqueo desde el lunes del puente Ambassador, que conecta Windsor, Ontario, con la ciudad estadounidense de Detroit, llevó a Washington a urgir al primer ministro, Justin Trudeau, a que actúe para resolver la crisis.

La interrupción de la circulación por este importante eje fronterizo ya ha provocado serias perturbaciones en la industria automotriz en ambos lados de la frontera.

Pese a que el viernes un tribunal de Ontario ordenó su despeje, los manifestantes permanecían en el lugar el sábado por la mañana.

Muchos otros manifestantes también se han congregado en la capital, Ottawa, donde las calles se han visto ocupadas las dos últimas semanas por cientos de enormes camiones y han inspirado movilizaciones similares en Francia y Nueva Zelanda.

Washington urgió al gobierno canadiense el jueves a usar “poderes federales” para solucionar la situación. Y el viernes, en una llamada telefónica con Justin Trudeau, el presidente Joe Biden se refirió a “los graves efectos” del bloqueo para la economía estadounidense.

Más del 25% de las mercancías exportadas entre Estados Unidos y Canadá transitan por el puente Ambassador.

Unas horas después, Trudeau dijo que las fronteras no permanecerían bloqueadas y prometió reforzar la actuación policial.

Los manifestantes contra el mandato de la vacuna se mantienen con un calentador en una carpa cuando salieron durante la noche en su barricada frente al cruce fronterizo del Puente Ambassador, en Windsor, Ontario.

El primer ministro advirtió que “todas las opciones” estaban “sobre la mesa”, aunque descartó desplegar el ejército de inmediato, “una solución de último, último recurso”.

El primer ministro de la provincia de Ontario, el conservador Doug Ford, declaró el viernes el estado de emergencia. “Tomaremos las medidas que sean necesarias para garantizar la reapertura de la frontera. Y a los asediados residentes de Ottawa les digo que nos aseguraremos de que puedan volver a la vida normal lo antes posible”, afirmó durante una conferencia de prensa.

Posteriormente, un juez dio a los manifestantes, que se estiman en cientos junto con varias docenas de camiones, hasta las 19H00 locales (00H00 GMT) del viernes para despejar el puente, anunció el alcalde de Windsor, Drew Dilkens. Pero fue en vano.

Otros dos pasos fronterizos permanecen bloqueados: el de Emerson, que conecta la provincia de Manitoba con el estado de Dakota del Norte en Estados Unidos, y otro en la provincia occidental de Alberta.

Falta de liderazgo

La presión de Estados Unidos sobre Trudeau se sumó a la de los partidos canadienses de la oposición, que acusan al primer ministro de inacción.

Trudeau debe “actuar para que esto cese pacífica y rápidamente”, dijo Candice Bergen, jefa interina del Partido Conservador.

“Es inaceptable que un país del G7, uno de los países más poderosos del mundo, no actúe, no muestre liderazgo para arreglar esta situación”, denunció por su parte Jagmeet Singh, líder del Nuevo Partido Democrático (NPD).

“El problema es que inicialmente Justin Trudeau echó leña al fuego al meter a todos los manifestantes en la misma bolsa, luego permaneció en silencio durante cinco días y ahora no parece asumir la responsabilidad”, estimó Daniel Béland, politólogo de la Universidad McGill, en Montreal.

El autodenominado “convoy de la libertad” comenzó en el oeste del país como reacción al requisito de que los camioneros que cruzan la frontera entre Estados Unidos y Canadá se vacunen o se realicen test de covid-19. Pero el movimiento creció y se convirtió en una protesta más amplia contra las medidas sanitarias y el gobierno de Trudeau.

Nueva convocatoria

En las calles de Ottawa, la multitud de manifestantes fue haciéndose más numerosa en los últimos días, y una tarima se instaló frente al Parlamento, constató un periodista de la AFP.

Matt Lehner, quien ató una bandera canadiense a la punta de su palo de hockey, dijo no estar preocupado.

“Defendemos lo que creemos, no infringimos ninguna ley”, afirmó a la AFP sentado en una silla plegable frente a la sede legislativa a la espera de los “miles” de canadienses que, asegura, se unirán a ellos este fin de semana.

“Somos pacíficos. No estamos aquí para mostrar odio, queremos recuperar la libertad de elegir”, señaló a la AFP Jessika Dusseault, una conductora de autobús de 34 años.

Algunos manifestantes también prometieron movilizarse en otras importantes ciudades canadienses como Montreal y Toronto, pero también en otras partes del mundo, en particular en Francia.

Cientos de vehículos que forman parte de esta protesta contra las restricciones sanitarias lograron entrar en París el sábado, después pasar la noche acampados en las afueras de la capital.

Más de 7,000 policías y blindados de la gendarmería están desplegados en la ciudad con el fin de impedir que los manifestantes bloqueen París.

Inspirados en la movilización en Canadá, los organizadores franceses denuncian el pasaporte de vacunación que entró en vigor el 24 de enero y se identifican como “chalecos amarillos”, un movimiento de protesta que surgió en 2018, se extendió durante meses ante la subida de los precios de la gasolina y que derivó en una revuelta contra el presidente Emmanuel Macron.