París, Francia.

Francois Hollande acaba de batir el récord de impopularidad de un Presidente francés durante la V República. El último sondeo le concede el 13 % de aprobación de la ciudadanía. La reciente publicación de las memorias de su exesposa no le ayudará a remontar los sondeos.

Cínico, mentiroso, hipócrita y machista. Así describe Valérie Trierweiler a su pareja durante siete años. La periodista y el político rompieron en enero, tras hacerse público que Hollande le era infiel con una actriz. El libro ya ha sido calificado de “puñalada política” por un analista local. El ruido mediático es tan fuerte que el Presidente se vio obligado, el sábado, a asegurar públicamente que no piensa dimitir.

Merci pour ce moment (Gracias por este momento) se publicó el pasado día 4 y en dos días se agotó la primera edición.

Aunque al principio optó por guardar silencio, Hollande finalmente ha concedido una entrevista exclusiva al diario Le Nouvel Observateur, una de las escasas ocasiones en que ha accedido a comentar su vida privada.

La defensa del Presidente

La entrevista se publica hoy íntegra, pero algunos avances ya se dieron a conocer. Hollande asegura que lo que más le ha “dolido” ha sido la afirmación de que se burla de los pobres, a los que llamaría “desdentados”, según el relato de su expareja. “Ese ataque lo he vivido como un ataque a mi vida entera (...). En todas mis funciones solo he pensado en ayudar, representar a los que sufren. Nunca he estado del lado de los poderosos; sé de dónde vengo”, afirma el líder socialista.

Hollande asegura que los ataques de su exesposa no van a afectar su acción de gobierno. “Lo que vivo en este momento no es agradable, pero ¿qué quiere usted, que vaya a llorar delante de los franceses, que lloriquee? Los franceses esperan de mí otras cosas. Quieren resultados”. Precisamente, esa falta de resultados es la clave del descontento ciudadano.

Su ejecutivo ha sido incapaz de reducir la tasa de desempleo, que afecta a 3.4 millones de personas (10.2 % de la población activa). El PIB se encuentra estancado en el 0% desde principios de año. Además, la opinión pública considera que parte de los problemas económicos se deben a la política de austeridad que Hollande adoptó en 2013, siguiendo las directrices de Alemania.