Relajada, en bañador, con un albornoz verde pistacho, nadie diría que la mujer que aparece en la imagen es la dama de hierro que gobierna los designios de los europeos.
Ángela Merkel se mostró así de natural durante sus vacaciones de Semana Santa en Italia, adonde intenta pasar por una turista más. La canciller alemana, acompañada por su marido Joachim Sauer, se ha dado un baño en un balneario situado en la isla de Ischia.
El balneario está bautizado con el nombre de Afrodita, la diosa que nació de las aguas, también conocida con el nombre de Cipris, por tener culto en la isla de Chipre.
Curiosamente, según cuenta la leyenda, la diosa del amor huyó a Chipre después de ser descubierta mientras se entregaba a la pasión con Ares cuando estaba casada con Efesto. Sin embargo, lejos de las turbulencias provocadas por el rescate a Chipre, Merkel se relaja, ya sea dándose un baño en aguas termales o haciendo senderismo en la isla italiana, un destino que ya ha elegido en años anteriores. Allí lleva una vida apartada, acompañada de sus amigos.
“Durante sus salidas en Ischia se mezcla con otros turistas, buscando pasar desapercibida, como demuestra su carácter de mujer reservada”, explicó el alcalde de Ischia, Franco Regine.